Inicio › Plantas › Xerojardinería — Plantas Tolerantes a Sequía
Dentro de la xerojardinería, las plantas tolerantes a la sequía son el elemento vegetal concreto sobre el qué se construye el diseño: especies capaces de sobrevivir con riego mínimo o nulo una vez establecidas, gracias a adaptaciones como hojas pequeñas o pilosas qué reducen la transpiración, raíces profundas qué exploran capas de suelo con más humedad, o tejidos suculentos qué almacenan agua. En el contexto mediterráneo español, este grupo incluye tanto especies autóctonas del matorral como plantas introducidas de climas áridos similares, capaces de convivir en el mismo jardín si se agrupan correctamente.
Son las plantas concretas qué se eligen para hacer un jardín de bajo consumo de agua: lavanda, romero, santolina, cistus, agaves, sedos y gramíneas mediterráneas, entre muchas otras. Todas comparten alguna estrategia para aguantar sin agua durante meses: hojas pequeñas y grises, raíces qué buscan la humedad muy profundo, o tallos gruesos qué almacenan agua como una reserva.
Combina plantas de distinta estrategia de supervivencia para dar variedad visual: arbustos aromáticos mediterráneos (romero, lavanda, santolina) para volumen y aroma, suculentas y crasas (sedum, agave, aloe) para textura y forma escultórica, y gramíneas ornamentales resistentes a la sequía (Stipa, Festuca) para movimiento con el viento. Planta a finales de otoño o principio de primavera, nunca en pleno verano, para qué la raíz se desarrolle con temperaturas suaves antes de enfrentar el primer estío. Evita amontonar tierra vegetal rica alrededor de estas especies: la mayoría prefiere suelos pobres y muy bien drenados, y el exceso de materia orgánica y humedad favorece la pudrición de raíz mucho más qué la propia sequía.
Especies mediterráneas como el romero, la lavanda, el cistus, la santolina y el tomillo se adaptan a la mayor parte del territorio peninsular, aunque conviene revisar la resistencia al frío de cada variedad en zonas de inviernos fríos del interior.
Sí, casi todas necesitan riego regular durante las primeras 8-12 semanas para desarrollar raíces profundas; la tolerancia a la sequía se manifiesta plenamente solo una vez qué la planta está bien establecida.
Es posible pero conviene separarlas en hidrozonas distintas, ya qué el riego frecuente qué necesita el césped puede provocar pudrición de raíz en plantas adaptadas a suelos secos si quedan demasiado cerca del área regada.