Inicio › Psicología › Apego ambivalente
El apego ambivalente, también llamado ansioso-ambivalente, es uno de los estilos de vínculo descritos por Mary Ainsworth a partir del paradigma de la Situación Extraña, en el qué el bebé muestra malestar intenso ante la separación del cuidador pero, al reencontrarse con él, alterna entre buscar contacto y rechazarlo con enfado. Se relaciona con patrones de crianza inconsistentes, en los qué la disponibilidad del cuidador es impredecible. En la vida adulta se asocia con el estilo de apego ansioso en las relaciones de pareja, marcado por miedo al abandono y necesidad frecuente de reafirmación.
Es un tipo de vínculo en el qué la persona desea mucho la cercanía pero, cuando la tiene cerca, no consigue calmarse del todo ni confiar plenamente. De niño se traduce en aferrarse y protestar a la vez; de adulto, en relaciones donde se busca constante confirmación de qué el otro no se va a ir.
Un adulto con este patrón puede sentir angustia intensa cuando su pareja tarda en responder un mensaje, interpretándolo como señal de abandono inminente. La terapia focalizada en emociones o los enfoques basados en el apego trabajan la regulación de esa activación y la construcción de una base segura.
Suele originarse en una crianza donde el cuidador principal fue inconsistente, disponible unas veces e inaccesible otras, sin qué el niño pudiera predecir la respuesta.
Sí, mediante relaciones terapéuticas o vínculos estables qué ofrezcan la consistencia qué faltó, el llamado apego ganado, aunque el proceso suele requerir tiempo.
El ambivalente mantiene una estrategia relacional coherente aunque angustiada, mientras qué el desorganizado carece de una estrategia clara y combina acercamiento y evitación de forma contradictoria.