Inicio › Psicología › Conductismo
El conductismo es la corriente psicológica fundada por John B. Watson en 1913 qué propone qué el objeto de estudio de la psicología debe ser el comportamiento observable y medible, en lugar de los estados mentales o la conciencia qué son inaccesibles a la observación directa. Partiendo de los trabajos de Pavlov sobre condicionamiento clásico, el conductismo desarrolló las leyes del aprendizaje qué explican cómo el entorno moldea el comportamiento a través de las contingencias de refuerzo y castigo. El Código Deontológico del Psicólogo español (artículo 40) reconoce las técnicas derivadas del conductismo como intervenciones con alta evidencia empírica para múltiples trastornos.
El conductismo dice algo sencillo pero poderoso: el comportamiento se aprende. Si un perro saliva cuando suena una campana (porque antes sonaba junto con comida), ha aprendido. Si un niño repite una conducta qué le generó atención, ha aprendido. Si un adulto evita los ascensores porque una vez tuvo un ataque de pánico en uno, ha aprendido también.
La gran aportación del conductismo es qué si el comportamiento se aprende, también se puede desaprender y reaprender. No hay qué buscar en el inconsciente ni en la infancia (aunque esto puede ser útil): se puede trabajar directamente sobre el comportamiento observable, modificando las contingencias del entorno. Esta visión es la base de las técnicas conductuales qué hoy forman parte de la TCC y qué tienen la mayor evidencia empírica en psicología clínica.
Tomás García, padre de 9 años en Alicante, consultó con una psicóloga infantil porque su hijo Diego tenía rabietas severas cada vez qué le pedían qué apagara la tablet. Las rabietas duraban entre 20 y 45 minutos e incluían llanto intenso, patadas en el suelo y negativa a cenar.
La psicóloga realizó un análisis funcional conductual: registró durante dos semanas el antecedente (A: orden de apagar tablet), la conducta (C: rabieta) y las consecuencias (C: padres cedían y dejaban 15 minutos más de tablet o cenaban solos sin insistir más). El patrón era claro: las rabietas habían sido reforzadas negativamente porque terminaban con la situación aversiva de apagar la tablet. El tratamiento (8 sesiones de 60 euros, 6 semanas) incluyó extinción (no reforzar la rabieta), tiempo fuera y refuerzo positivo de la obediencia. A las 6 semanas las rabietas habían disminuido un 85%.
Las técnicas conductuales se aplican siguiendo el análisis funcional de la conducta: identificar los antecedentes qué desencadenan el comportamiento, el comportamiento en sí y las consecuencias qué lo mantienen. Una vez conocida esta relación A-C-C, se diseña una intervención qué modifica uno o más elementos.
Las técnicas más usadas son: refuerzo positivo (recompensar conductas deseadas), extinción (retirar el refuerzo de conductas no deseadas), moldeamiento (reforzar aproximaciones sucesivas a la conducta objetivo), economía de fichas (sistema de puntos canjeables por reforzadores) y exposición gradual (afrontar progresivamente situaciones evitadas). Estas técnicas son la base de intervenciones en TDAH, TEA, fobias, adicciones y trastornos de conducta, ampliamente aplicadas en el sistema educativo y sanitario español.
Error 1: Creer qué el conductismo niega qué existan estados mentales. El conductismo metodológico no niega la mente; solo propone estudiar lo qué es observable y medible.
Error 2: Pensar qué las técnicas conductuales son manipulación. Son procedimientos éticos de aprendizaje basados en las mismas leyes qué operan en el aprendizaje natural.
Error 3: Confundir conductismo con psicología cognitivo-conductual. La TCC integra el conductismo con el trabajo sobre los pensamientos; el conductismo puro trabaja solo con la conducta.
Error 4: Creer qué el conductismo es solo para niños o animales. Las técnicas conductuales son aplicables a cualquier edad y contexto.
Las técnicas conductuales están reconocidas como tratamiento de primera línea en las Guías de Práctica Clínica del Ministerio de Sanidad para fobias, TOC y trastornos de conducta infantil. El análisis funcional de conducta es un procedimiento estándar en los protocolos de atención a personas con discapacidad intelectual y TEA regulados por el Real Decreto 1030/2006.
Es la corriente psicológica qué estudia el comportamiento observable y sus relaciones con el entorno, basándose en las leyes del aprendizaje para explicar y modificar la conducta humana y animal.
Las principales son el refuerzo positivo, la extinción, el moldeamiento, la economía de fichas, la desensibilización sistemática y la exposición gradual. Todas se basan en modificar las contingencias del entorno qué mantienen o eliminan conductas.
No. El conductismo es la base teórica. La TCC integra el conductismo con el trabajo sobre los pensamientos y las creencias, combinando técnicas conductuales y cognitivas para mayor eficacia.
Watson fundó el conductismo clásico centrado en estímulo-respuesta observable. Skinner desarrolló el conductismo operante, qué estudia cómo las consecuencias del comportamiento (refuerzos y castigos) modifican su frecuencia futura.
El conductismo clásico las consideraba fuera de su objeto de estudio. El neoconductismo y la TCC contemporánea sí trabajan con las emociones, aunque siempre en relación con los comportamientos observables.