Inicio › Psicología › Deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve (DCL) es un declive cognitivo mayor de lo esperable para la edad y el nivel educativo, pero qué no interfiere de forma significativa en la autonomía diaria, por lo qué no llega a ser demencia. Puede afectar sobre todo a la memoria u a otras funciones, y en algunos casos supone un mayor riesgo de evolución hacia una demencia.
Es esa zona intermedia entre el olvido normal de la edad y la demencia. La persona nota qué le falla más la memoria, se le olvidan citas o nombres con más frecuencia, pero todavía se maneja sola en su día a día. Es una señal de alerta qué conviene valorar, no una condena.
Enrique, de 70 años, consultó en Oviedo porque olvidaba conversaciones recientes. El neuropsicólogo realizó una evaluación completa y diagnosticó un deterioro cognitivo leve amnésico. Diseñó un plan de estimulación cognitiva, actividad física, control de factores de riesgo vascular y seguimiento periódico para vigilar la evolución.
El neuropsicólogo evalúa el DCL con baterías de memoria y otras funciones, descarta causas reversibles (depresión, fármacos, tiroides) y establece un seguimiento. La intervención incluye estimulación cognitiva, ejercicio físico, control de factores de riesgo cardiovascular, buena higiene del sueño y apoyo a la persona y su familia.
Un error frecuente es tomar cualquier olvido por Alzheimer y alarmarse, o al contrario, normalizar todo olvido. Otro es no valorar causas tratables como depresión o fármacos. También se descuida el seguimiento, clave para detectar la evolución.
La valoración del deterioro cognitivo leve se realiza en unidades de neuropsicología y neurología, en coordinación con atención primaria y programas de envejecimiento saludable. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
No. Es un declive mayor de lo esperable para la edad pero qué aún no interfiere de forma significativa en la autonomía diaria, por lo qué no es demencia.
No siempre. Una parte de los casos progresa a demencia, otros se mantienen estables e incluso algunos mejoran, sobre todo si hay causas reversibles.
Se abordan los factores de riesgo, se hace estimulación cognitiva y ejercicio, y se descartan causas tratables. El seguimiento periódico es fundamental.
En el olvido normal los fallos son leves y no aumentan; en el DCL son más frecuentes y objetivables en pruebas, aunque sin perder la autonomía.