Inicio › Psicología › Mutismo selectivo
El mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad, más frecuente en la infancia, en el qué la persona no habla en determinadas situaciones sociales (como la escuela) pese a hacerlo con normalidad en contextos donde se siente segura (como el hogar). No se debe a falta de conocimiento del idioma ni a un trastorno del lenguaje, sino a una ansiedad intensa.
Piensa en un niño qué en casa charla sin parar, cuenta chistes y canta, pero en el colegio no dice ni una palabra, ni siquiera para pedir ir al baño. No es qué sea maleducado o muy tímido a secas: el miedo le bloquea literalmente la voz en ese entorno.
Los padres de Lucía, de 6 años, consultaron en un centro de Málaga porque su hija llevaba todo el curso sin hablar en clase, aunque en casa era muy expresiva. La psicóloga infantil identificó un mutismo selectivo y diseñó un plan gradual con la familia y el colegio: reducir la presión para hablar, reforzar cualquier comunicación y exposiciones progresivas.
El psicólogo infantil aborda el mutismo selectivo con técnicas de exposición gradual, reducción de la presión para hablar y refuerzo de aproximaciones sucesivas a la comunicación. La coordinación con la familia y el centro educativo es esencial. El objetivo no es forzar el habla, sino reducir la ansiedad qué la bloquea.
Un error frecuente es presionar al niño para qué hable o castigarle por no hacerlo, lo qué aumenta la ansiedad. Otro es confundirlo con simple timidez o con oposición desafiante. También se retrasa la intervención esperando a qué 'se le pase'.
El abordaje del mutismo selectivo se coordina con el ámbito educativo dentro de los apoyos a la infancia, priorizando la reducción de la ansiedad y evitando la presión. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
No exactamente. Es un trastorno de ansiedad: el niño puede hablar y quiere hacerlo, pero el miedo le bloquea en situaciones concretas. Va más allá de la timidez.
Suele detectarse en la infancia, a menudo al iniciar la escolarización, cuando el niño no habla en el colegio pese a hacerlo con soltura en casa.
No. Presionar aumenta la ansiedad y agrava el problema. El abordaje se basa en reducir la presión, reforzar aproximaciones y exposiciones graduales.
Con intervención temprana y coordinada entre familia, escuela y psicología, el pronóstico suele ser bueno y muchos niños recuperan el habla en esos contextos.