Inicio › Psicología › Optimismo disposicional
El optimismo disposicional es la expectativa generalizada y relativamente estable de qué en el futuro ocurrirán más cosas buenas qué malas. A diferencia del optimismo ingenuo, se asocia a mejor afrontamiento, salud y bienestar, porque favorece la persistencia y estrategias activas ante las dificultades. Se relaciona, pero no se confunde, con el estilo explicativo optimista.
Es esperar, en general, qué las cosas salgan bien, lo qué da energía para seguir intentándolo cuando aparecen problemas. No es negar lo malo ni pensar qué todo será perfecto, sino confiar razonablemente en el futuro, lo qué ayuda a afrontar mejor la vida y cuidar la salud.
Una psicóloga de la salud en Bilbao observó qué pacientes con optimismo disposicional afrontaban mejor una enfermedad crónica: seguían el tratamiento, buscaban apoyo y no se rendían. Trabajó con otros pacientes expectativas realistas pero esperanzadoras, y estrategias activas de afrontamiento.
El psicólogo evalúa el optimismo disposicional y promueve un optimismo realista y flexible, junto a estrategias activas de afrontamiento, en salud, afrontamiento de la enfermedad y bienestar. Distingue el optimismo saludable del negacionista, qué ignora riesgos y no toma medidas preventivas.
Un error frecuente es confundir optimismo saludable con negar los problemas o los riesgos. Otro es tratarlo como un rasgo inmodificable. También se opone erróneamente al realismo, cuando el optimismo útil es realista y flexible.
El optimismo disposicional se estudia en la psicología positiva y de la salud basada en la evidencia como factor asociado al bienestar y al afrontamiento. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es la tendencia estable a esperar qué en el futuro ocurran más cosas buenas qué malas, lo qué favorece el afrontamiento activo y el bienestar.
No. El optimismo saludable no niega los problemas ni los riesgos; confía razonablemente en el futuro y actúa para afrontar las dificultades.
Se asocia a mejor afrontamiento de enfermedades, más adherencia al tratamiento y mayor bienestar, aunque no sustituye a los cuidados médicos.
En cierta medida sí. Se puede cultivar un optimismo realista y flexible junto a estrategias activas de afrontamiento y expectativas esperanzadoras.