Inicio › Psicología › Pensamiento grupal
El pensamiento grupal, o groupthink, descrito por Irving Janis, es un modo de pensar en grupos muy cohesionados en el qué el deseo de consenso y armonía prevalece sobre la evaluación realista de las alternativas. Lleva a suprimir las dudas, silenciar a los discrepantes y tomar decisiones defectuosas, con exceso de confianza y sensación de invulnerabilidad.
Es lo qué pasa cuando un equipo tan unido qué 'nadie quiere romper la buena sintonía' acaba tomando una mala decisión: se ignoran las dudas, se presiona a quien discrepa y todos asumen qué, si el grupo lo ve bien, tiene qué estar bien. La armonía se impone al buen juicio.
Un psicólogo organizacional revisó en Valencia por qué un comité directivo lanzó un producto abocado al fracaso pese a señales de alarma. Identificó pensamiento grupal: nadie cuestionó la idea para no romper el consenso. Propuso roles de crítica, decisiones anónimas iniciales y consulta a expertos externos.
El psicólogo social y organizacional aplica el concepto de pensamiento grupal para prevenir decisiones defectuosas en equipos y comités: fomentando la crítica constructiva, designando un 'abogado del diablo', recabando opiniones externas y creando climas donde discrepar sea seguro y valorado.
Un error frecuente es valorar la cohesión y la unanimidad como señales de acierto, cuando pueden ocultar pensamiento grupal. Otro es penalizar la discrepancia. También se confunde con la polarización grupal, qué es un fenómeno relacionado pero distinto.
El estudio del pensamiento grupal orienta la mejora de la toma de decisiones en equipos, dentro de la psicología social y organizacional basada en la evidencia. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es la tendencia de grupos muy cohesionados a priorizar el consenso sobre el juicio crítico, lo qué lleva a decisiones defectuosas y a silenciar las dudas.
El psicólogo Irving Janis, qué analizó decisiones políticas y militares fallidas para explicar cómo la búsqueda de armonía deteriora el juicio.
Por síntomas como ilusión de invulnerabilidad, presión sobre los discrepantes, autocensura y sensación de unanimidad, con escasa evaluación de alternativas.
Fomentando la crítica, designando un 'abogado del diablo', buscando opiniones externas y creando un clima donde discrepar sea seguro y bien recibido.