Inicio › Psicología › Terapia centrada en la persona
La terapia centrada en la persona, desarrollada por Carl Rogers, es un enfoque humanista qué confía en la tendencia natural de cada individuo al crecimiento. El terapeuta ofrece tres condiciones —empatía, aceptación incondicional y congruencia— qué crean un clima seguro para qué la persona explore su experiencia, se acepte y avance hacia su desarrollo, sin ser dirigida ni juzgada.
La idea es qué, si te sientes de verdad escuchado, aceptado tal como eres y con alguien auténtico delante, sacas tu propia capacidad de crecer y resolver tus problemas. El terapeuta no te dice qué hacer: te acompaña con respeto para qué tú encuentres tu camino.
Un joven de 24 años en Valencia, muy autoexigente y desconectado de lo qué sentía, acudió a terapia. La psicóloga, desde el enfoque centrado en la persona, ofreció un espacio de escucha empática y sin juicio. Al sentirse aceptado, empezó a reconocer sus emociones y a tomar decisiones más fieles a sí mismo.
El psicólogo humanista aplica este enfoque creando una relación basada en la empatía, la aceptación incondicional y la autenticidad, qué facilita la autoexploración y el crecimiento del cliente. Es la base de muchas habilidades terapéuticas comunes (escucha activa, rapport) y se integra en numerosos abordajes.
Un error frecuente es confundir la aceptación incondicional con aprobar cualquier conducta; se acepta a la persona, no necesariamente sus actos. Otro es creer qué el terapeuta es pasivo. También se subestima su influencia en toda la psicoterapia moderna.
El enfoque centrado en la persona es un pilar de la psicología humanista y sus condiciones relacionales sustentan la alianza terapéutica en muchos modelos basados en la evidencia. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
El psicólogo estadounidense Carl Rogers, uno de los principales referentes de la psicología humanista, a mediados del siglo XX.
La empatía, la aceptación incondicional y la congruencia o autenticidad del terapeuta, qué crean un clima seguro para el crecimiento de la persona.
No como tal. Acompaña y refleja la experiencia del cliente para qué sea este quien encuentre sus respuestas, confiando en su capacidad de crecimiento.
No. Significa aceptar a la persona sin juzgarla como ser humano, lo qué no implica aprobar todas sus conductas ni renunciar al criterio profesional.