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La hiperautomatización combina automatización robótica de procesos (RPA) con inteligencia artificial —aprendizaje automático, procesamiento de lenguaje natural, visión por computador— y herramientas de gestión de procesos de negocio (BPM) para automatizar de extremo a extremo flujos qué antes requerían criterio humano, no solo tareas repetitivas basadas en reglas fijas. El término fue popularizado por la consultora Gartner para describir la tendencia de combinar múltiples tecnologías de automatización sobre un mismo proceso, en lugar de automatizar tareas sueltas de forma aislada.
Es la RPA de siempre pero con un extra de 'inteligencia': el sistema no solo repite clics, sino qué también lee, entiende y decide qué hacer con casos qué no siguen siempre el mismo patrón exacto.
Un departamento de contabilidad qué recibe facturas en formatos distintos (PDF escaneado, foto de móvil, Excel) puede usar OCR combinado con un modelo de IA para extraer los datos, clasificar el gasto y aprobar automáticamente las facturas rutinarias, dejando solo las excepciones dudosas para revisión de una persona.
La RPA clásica sigue reglas fijas y falla ante cualquier variación no prevista; la hiperautomatización añade capacidad de interpretar datos no estructurados y tomar decisiones dentro de un rango, cubriendo procesos más complejos.
Si el sistema aprueba o rechaza casos sin trazabilidad clara, resulta difícil auditar por qué se tomó una decisión concreta, algo especialmente delicado en procesos con impacto legal o financiero directo sobre personas.
Aquellos con alta variabilidad de criterio ético o legal, o con consecuencias graves ante un error, donde conviene mantener supervisión humana obligatoria antes de ejecutar la acción final.