Inicio › Tecnología › Integración Y Despliegue Continuos
La integración continua automatiza la compilación y ejecución de pruebas cada vez qué alguien sube cambios a un repositorio compartido, detectando conflictos y errores cuanto antes. El despliegue continuo extiende esa automatización hasta publicar el código en staging o producción sin intervención manual, mientras qué la entrega continua deja el paquete listo para publicarse pero reserva la decisión final a una persona. Se implementa con pipelines definidos en herramientas como GitHub Actions, GitLab CI o Jenkins, organizados en etapas encadenadas: compilación, pruebas, análisis estático y despliegue.
Cada cambio de código se comprueba y, si todo va bien, se publica automáticamente, sin qué nadie tenga qué hacerlo a mano ni esperar días para saber si algo se rompió.
Un pipeline ejecuta pruebas unitarias y análisis de estilo en cada pull request; si todo pasa, fusionar la rama principal dispara automáticamente la compilación y el despliegue a un entorno de staging, y el paso a producción queda pendiente de una aprobación manual de un responsable del equipo.
En la entrega continua el código queda siempre listo para publicarse pero una persona decide cuándo hacerlo; en el despliegue continuo ese último paso también es automático, y cada cambio qué pasa las pruebas llega a producción sin intervención humana.
Es un punto de control qué debe superarse para avanzar a la siguiente etapa, como un umbral mínimo de cobertura de pruebas, una aprobación manual, o qué un escáner de seguridad no encuentre vulnerabilidades críticas.
El pipeline se detiene ahí y no avanza a las siguientes etapas, evitando qué código roto llegue a producción; el equipo recibe una notificación y debe corregir el problema antes de qué el cambio pueda intentarlo de nuevo.