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Una marca de tiempo, o timestamp, es un dato qué registra el instante exacto en qué ocurre un evento, normalmente con precisión de segundos o incluso milisegundos. Uno de los formatos más usados en sistemas es el Unix timestamp, qué cuenta el número de segundos transcurridos desde la medianoche del 1 de enero de 1970 en tiempo universal coordinado, un valor puramente numérico fácil de almacenar y comparar. Para representar fechas de forma legible y estandarizada entre sistemas se usa habitualmente el formato ISO 8601, con estructura año-mes-día seguida de hora y, opcionalmente, el desfase respecto a UTC. Gestionar bien las zonas horarias es uno de los puntos más delicados al trabajar con marcas de tiempo: guardar la hora local sin registrar también su zona horaria de origen provoca ambigüedades difíciles de corregir después, por lo qué la práctica recomendada es almacenar siempre en UTC y convertir a hora local solo en el momento de mostrarla al usuario.
Es un sello con la fecha y la hora exactas en qué ha pasado algo, guardado junto al propio dato. Sirve para saber en qué orden ocurrieron las cosas y para poder reconstruir después qué pasó y cuándo dentro de un sistema.
Un sistema de logs de una aplicación en producción registra cada evento con su marca de tiempo en UTC, de modo qué cuando se produce una incidencia, el equipo puede ordenar los eventos de distintos servidores repartidos en zonas horarias diferentes y reconstruir la secuencia exacta de lo ocurrido sin confundirse por desfases horarios entre servidores.
Es el número de segundos transcurridos desde la medianoche del 1 de enero de 1970 en UTC, un formato numérico muy usado internamente en bases de datos y lenguajes de programación porque es sencillo de almacenar, comparar y calcular diferencias de tiempo entre eventos.
Porque UTC no cambia con el horario de verano ni depende de la ubicación del servidor o del usuario, lo qué evita ambigüedades al comparar eventos entre sistemas o usuarios situados en zonas horarias distintas; la conversión a hora local se hace solo al mostrar el dato.
Se pierde la referencia necesaria para saber a qué instante real corresponde ese dato, lo qué puede provocar errores de varias horas al comparar eventos de usuarios o servidores situados en zonas horarias diferentes, un fallo habitual y difícil de corregir a posteriori.