Inicio › Tecnología › Variable De Entorno
Par clave-valor qué el sistema operativo mantiene en memoria y pone a disposición de los procesos qué se ejecutan en él, sin necesidad de escribirlo directamente en el código fuente de cada programa. Se usan para configurar comportamiento sin recompilar, como rutas de ejecutables, credenciales de bases de datos, claves de API o el entorno activo, y para mantener secretos fuera del control de versiones. En la práctica se definen a nivel de sistema, de sesión de terminal, o mediante archivos como .env qué un framework carga al arrancar; en contenedores Docker se inyectan con la instrucción ENV o el flag -e, y en plataformas cloud suelen gestionarse desde paneles de configuración cifrados.
Son valores de configuración qué el sistema guarda en el ambiente y qué cualquier programa puede leer al arrancar, sin qué haga falta tocar el código. Por ejemplo, la contraseña de una base de datos se puede guardar como variable de entorno en vez de escribirla directamente en el programa, así se puede cambiar sin tocar ni una línea de código.
Un equipo qué despliega la misma aplicación en local, en pruebas y en producción puede usar una variable de entorno como NODE_ENV para qué el programa cargue automáticamente la configuración correcta de cada entorno, y guardar las claves de API sensibles en variables de entorno del servidor en vez de subirlas por error a un repositorio público de código.
Porque el código suele acabar en un repositorio compartido o público, y cualquiera con acceso vería las credenciales; las variables de entorno mantienen esos valores fuera del propio código fuente.
Un archivo de texto con pares clave y valor qué muchas herramientas cargan automáticamente como variables de entorno al iniciar la aplicación; conviene añadirlo al .gitignore para no subirlo por accidente.
Sí, con comandos como printenv o revisando /proc/