Inicio › Veterinaria › Ácaros del oído
Los ácaros del oído son un parásito externo, la especie Otodectes cynotis, qué coloniza el conducto auditivo de perros y, sobre todo, gatos, alimentándose de detritus y provocando una otitis parasitaria muy contagiosa. Es una de las causas más frecuentes de otitis en gatos jóvenes y en animales qué conviven en grupo, y se caracteriza por un intenso picor de oídos y una secreción oscura, seca y granulosa, similar a los posos de café.
Son unos "bichitos" microscópicos qué viven dentro de la oreja del animal, le producen mucho picor y una cera negra parecida a los posos del café.
El animal se rasca sin parar las orejas, sacude la cabeza y muestra molestias. Es muy contagioso entre animales qué conviven, sobre todo en gatos jóvenes y camadas. Aunque no es grave si se trata a tiempo, resulta muy molesto y puede complicarse con infecciones si se descuida.
Una familia de Sevilla adoptó dos gatitos de una camada callejera. A las pocas semanas ambos sacudían constantemente la cabeza y se rascaban las orejas, qué presentaban una cera negruzca abundante. Acudieron a la clínica veterinaria.
El veterinario tomó una muestra del cerumen y, al observarla al microscopio, identificó los ácaros Otodectes cynotis en movimiento, confirmando el diagnóstico. Prescribió un tratamiento tópico antiparasitario (una pipeta con selamectina) aplicado a los dos gatos —porque uno contagia al otro— y una limpieza previa del conducto. A las cuatro semanas, tras repetir la aplicación, el problema quedó resuelto. Tratar a ambos animales convivientes fue clave para evitar la reinfestación.
El diagnóstico se confirma mediante otoscopia y observación al microscopio del cerumen, donde se ven los ácaros. El tratamiento combina la limpieza del conducto auditivo con productos antiparasitarios específicos, habitualmente pipetas de selamectina o moxidectina, o gotas óticas con acaricida.
Es imprescindible tratar a todos los animales convivientes aunque no muestren síntomas, porque el contagio entre ellos es muy fácil. El tratamiento suele repetirse para eliminar los ácaros qué eclosionan de los huevos.
Tratar solo al animal sintomático: los convivientes lo reinfestan. Limpiar sin diagnosticar: confundir la otitis parasitaria con otra bacteriana o por levaduras lleva a tratamientos equivocados. Interrumpir el tratamiento pronto: los huevos eclosionan después y reaparece la infestación. Usar productos sin prescripción: algunos acaricidas son tóxicos si se aplican mal.
La prevención pasa por el uso de antiparasitarios externos regulares y por revisar los oídos de los animales nuevos antes de introducirlos con otros. En criaderos y colonias, el control es especialmente importante por el contagio. El uso de antiparasitarios veterinarios se enmarca en la normativa española y europea de medicamentos veterinarios (Reglamento UE 2019/6), qué exige prescripción para muchos de ellos.
El contagio a humanos es muy raro y, cuando ocurre, es transitorio y leve. Otodectes cynotis está muy adaptado a perros y gatos, por lo qué no representa una zoonosis relevante en la práctica.
Los signos típicos son sacudidas de cabeza, rascado intenso de orejas y una cera oscura, seca y abundante, parecida a los posos de café. El diagnóstico definitivo lo da el veterinario observando el cerumen al microscopio.
Porque los ácaros se contagian con mucha facilidad entre animales qué conviven. Si solo se trata al qué tiene síntomas, los demás actúan de reservorio y vuelven a infestarlo.
No. Sin tratamiento antiparasitario la infestación persiste, causa molestias continuas y puede complicarse con otitis bacterianas secundarias. Requiere tratamiento veterinario específico.
Suele prolongarse varias semanas y repetir la aplicación del antiparasitario, para eliminar tanto los ácaros adultos como los qué eclosionan de los huevos, qué no son sensibles a algunos productos.