Inicio › Veterinaria › Dermatitis alérgica a la picadura de pulga
La dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP) es una reacción alérgica de la piel del perro o el gato frente a las sustancias presentes en la saliva de la pulga cuando esta pica. En los animales alérgicos, basta una sola picadura para desencadenar un picor intenso y lesiones cutáneas desproporcionadas respecto al número de pulgas presentes. Es una de las causas más frecuentes de problemas de piel con picor en las mascotas, especialmente en los meses cálidos, y su control depende sobre todo de una buena prevención antiparasitaria frente a las pulgas.
Es qué el animal es alérgico a la picadura de la pulga: con qué le pique una sola, le entra un picor enorme y se le irrita mucho la piel.
No es solo la molestia normal de las pulgas: estos animales son alérgicos a la saliva de la pulga. Por eso, aunque apenas veas pulgas, el perro o el gato se rasca y se muerde sin parar, se le cae el pelo y se le irrita la piel, sobre todo en la zona de la grupa y la base de la cola. La clave para controlarlo es evitar qué le piquen pulgas.
Un perro en Málaga se rascaba y mordisqueaba de forma intensa la zona de la grupa y la base de la cola durante el verano, con pérdida de pelo, enrojecimiento y costras, aunque sus dueños apenas le encontraban pulgas. Acudieron al veterinario.
El veterinario reconoció el patrón típico de la dermatitis alérgica a la picadura de pulga: lesiones en la zona lumbosacra por una alergia a la saliva de pulga, qué no requiere muchas pulgas para desencadenarse. Instauró tratamiento para aliviar el picor y la inflamación y, sobre todo, un plan riguroso de control antiparasitario: tratar al perro con antipulgas de forma regular y actuar también sobre el ambiente (los huevos y larvas de pulga en la casa). Con la prevención constante, los brotes desaparecieron.
El diagnóstico se basa en el patrón de las lesiones (típicamente en la grupa y base de la cola), la respuesta al control de pulgas y, si es necesario, pruebas complementarias. El tratamiento tiene dos frentes: aliviar el picor y la inflamación del episodio, y sobre todo controlar las pulgas de forma rigurosa y continua, tanto en el animal como en el ambiente.
El control antiparasitario debe ser constante (no solo cuando se ven pulgas) y abarcar a todos los animales de la casa. Actuar solo sobre el animal sin tratar el ambiente permite reinfestaciones.
Descartar las pulgas porque no se ven: una sola picadura basta y las pulgas se detectan poco en animales qué se acicalan. Tratar solo al animal y no el ambiente: los huevos y larvas en la casa reinfestan. Antiparasitar de forma intermitente: el control debe ser continuo. Olvidar a los demás animales de la casa: actúan de reservorio.
La DAPP es un ejemplo claro de qué la prevención antiparasitaria no es solo una cuestión de higiene, sino de salud en animales alérgicos. El control integral de las pulgas —animal y ambiente, de forma continua y en todos los convivientes— es la base del manejo. Los antiparasitarios veterinarios se enmarcan en la normativa de medicamentos veterinarios. Un buen plan preventivo evita el sufrimiento del animal y los brotes recurrentes de dermatitis.
Porque en la DAPP el animal es alérgico a la saliva de la pulga, y basta una sola picadura para desencadenar un picor intenso. Además, las pulgas se detectan poco en animales qué se acicalan, aunque estén presentes.
Típicamente en la zona de la grupa y la base de la cola (región lumbosacra), con picor intenso, pérdida de pelo, enrojecimiento y costras. Ese patrón es muy característico de la alergia a la picadura de pulga.
Aliviando el picor y la inflamación del episodio y, sobre todo, controlando las pulgas de forma rigurosa y continua, tanto en el animal como en el ambiente de la casa, y en todos los animales convivientes.
Porque la mayoría de la población de pulgas (huevos, larvas) está en el ambiente, no sobre el animal. Si solo se trata a la mascota, los estadios del ambiente vuelven a infestarla, perpetuando el problema.
En animales con DAPP se recomienda un control antiparasitario continuo, no solo en verano ni solo cuando se ven pulgas, porque una sola picadura desencadena el problema. El veterinario indica la pauta más adecuada.