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Una fractura patológica es la rotura de un hueso qué se produce por un traumatismo mínimo o incluso sin traumatismo aparente, porque el hueso está debilitado previamente por una enfermedad de base, a diferencia de una fractura traumática clásica qué ocurre en un hueso sano tras un golpe importante. Entre las causas más habituales están los tumores óseos primarios o metastásicos, la hiperparatiroidismo secundario nutricional por dietas desequilibradas en cachorros, ciertas enfermedades metabólicas y la osteoporosis asociada a enfermedades endocrinas. Identificar qué una fractura es patológica es fundamental, porque el tratamiento no puede limitarse a reparar el hueso, sino qué debe abordar también la enfermedad de base qué lo debilitó.
Es cuando un hueso se rompe casi sin motivo aparente, con un golpe pequeño o incluso al saltar de forma normal, porque el hueso ya estaba débil por otra enfermedad. No es lo mismo qué romperse un hueso sano tras un accidente fuerte: aquí el problema de fondo es lo qué hay qué investigar y tratar.
Un cachorro de 4 meses alimentado exclusivamente con carne, sin ningún suplemento ni pienso equilibrado, se fractura una pata simplemente al bajar de un sofá bajo. La radiografía muestra huesos con muy poca densidad, compatible con hiperparatiroidismo secundario nutricional por el grave desequilibrio de calcio y fósforo de su dieta. El tratamiento requiere corregir por completo la alimentación además de inmovilizar la fractura, ya qué reparar solo el hueso sin cambiar la dieta llevaría a nuevas fracturas.
La fractura traumática ocurre en un hueso sano tras un impacto significativo, como un atropello o una caída importante, mientras qué la fractura patológica se produce en un hueso ya debilitado por una enfermedad, con un traumatismo mínimo o inexistente.
Tumores óseos, hiperparatiroidismo secundario nutricional por dietas desequilibradas en cachorros, enfermedades renales qué alteran el metabolismo del calcio, y otras enfermedades metabólicas u hormonales qué debilitan la estructura ósea.
No, porque si no se corrige la enfermedad de base qué debilitó el hueso, el riesgo de nuevas fracturas se mantiene; el tratamiento debe combinar siempre el manejo ortopédico de la fractura con el abordaje de su causa subyacente.