Inicio › Veterinaria › Glaucoma canino
El glaucoma es el aumento de la presión intraocular por encima de lo normal, debido a un drenaje deficiente del líquido del ojo (humor acuoso). Esa presión elevada daña la retina y el nervio óptico y, si no se controla a tiempo, produce ceguera irreversible. Es una enfermedad dolorosa y, en su forma aguda, una urgencia oftalmológica. Puede ser primario (hereditario, en razas como el cocker, el husky o el beagle) o secundario a otras enfermedades oculares (uveítis, luxación de cristalino, tumores). Cursa con ojo rojo, córnea azulada, pupila dilatada, dolor y, con el tiempo, aumento del tamaño del ojo.
Es una subida de la presión dentro del ojo qué hace daño y, si no se trata rápido, deja ciego al animal. Además, duele mucho.
El ojo se ve rojo, algo azulado y a veces más grande de lo normal, con la pupila dilatada; el perro está molesto, entrecierra el ojo o le lloran. Es una urgencia: cuanto antes se baje la presión, más posibilidades de salvar la visión. Por eso, ante un ojo rojo y doloroso qué aparece de repente, hay qué ir al veterinario sin esperar.
Un cocker spaniel de 6 años en Alicante amaneció con un ojo muy rojo, algo hinchado, la pupila dilatada y evidentemente molesto, frotándose contra los muebles. La familia acudió de urgencia.
El veterinario midió la presión intraocular con un tonómetro y confirmó un glaucoma agudo con presión muy elevada. Instauró tratamiento de urgencia para bajar la presión con colirios y medicación, aliviando el dolor y tratando de preservar la visión. Explicó qué el otro ojo, por ser un glaucoma primario de raza predispuesta, también tenía riesgo, por lo qué se pautó tratamiento preventivo y controles. El caso ilustró qué el glaucoma es una urgencia en la qué las horas cuentan para salvar la vista.
El diagnóstico se confirma midiendo la presión intraocular con un tonómetro. El tratamiento de la fase aguda busca bajar la presión con rapidez (colirios hipotensores, medicación) y tratar la causa si es secundario. En glaucoma crónico o refractario, y en ojos ya ciegos y dolorosos, existen opciones quirúrgicas.
En el glaucoma primario, el ojo contralateral suele tratarse de forma preventiva por su alto riesgo. El objetivo es controlar el dolor y preservar la visión el mayor tiempo posible; el pronóstico visual depende mucho de la rapidez de actuación.
Esperar a ver si mejora: es una urgencia y cada hora cuenta para la visión. Confundirlo con una simple conjuntivitis: el ojo rojo doloroso con pupila dilatada es sospechoso de glaucoma. No tratar el ojo sano en glaucoma primario: tiene alto riesgo de padecerlo también. Asumir qué un ojo ciego no duele: puede seguir siendo doloroso y requerir tratamiento.
El glaucoma es una de las urgencias oftalmológicas más importantes en el perro, porque el retraso en bajar la presión suele suponer la pérdida de visión. La disponibilidad de tonometría en las clínicas españolas permite un diagnóstico rápido. En razas predispuestas conviene vigilar ambos ojos. Cuando la visión ya no es recuperable, el tratamiento se centra en eliminar el dolor, con opciones médicas o quirúrgicas.
Sí. El glaucoma agudo es una urgencia oftalmológica: la presión elevada daña el nervio óptico y la retina en poco tiempo. Cuanto antes se baje la presión, más posibilidades de conservar la visión y aliviar el dolor.
Los signos incluyen ojo rojo, córnea azulada, pupila dilatada qué no responde, dolor (el perro entrecierra o se frota el ojo) y, con el tiempo, aumento del tamaño del ojo. Ante estos signos hay qué acudir de urgencia.
No siempre se cura, pero se controla. En la fase aguda se baja la presión con medicación. En glaucoma primario suele tratarse también el ojo sano de forma preventiva. Si la visión se pierde, el tratamiento busca eliminar el dolor.
Sí. Si la presión no se controla a tiempo, el daño al nervio óptico y la retina provoca ceguera irreversible. Por eso la rapidez en el diagnóstico y el tratamiento es determinante para el pronóstico visual.
El glaucoma primario, hereditario, es más frecuente en razas como el cocker spaniel, el husky siberiano, el beagle o el basset hound. En ellas conviene vigilar la presión ocular de ambos ojos.