Inicio › Veterinaria › Queratoconjuntivitis seca
La queratoconjuntivitis seca (QCS), conocida como ojo seco, es la disminución de la producción de la parte acuosa de la lágrima, qué deja de lubricar y proteger la superficie del ojo. La córnea y la conjuntiva se resecan e inflaman, apareciendo legañas espesas y pegajosas, ojo rojo, molestias y, con el tiempo, pigmentación y úlceras corneales qué pueden dañar la visión. La causa más frecuente en el perro es inmunomediada (el sistema inmune ataca las glándulas lagrimales). Se diagnostica con el test de Schirmer, qué mide la cantidad de lágrima producida.
Es cuando el ojo del perro no fabrica suficiente lágrima y se queda seco. Al faltar esa "protección", el ojo se irrita, se llena de legañas espesas y se puede dañar.
Verás un ojo rojo, con legañas pegajosas y de aspecto apagado, y al perro molesto. Es un problema crónico: hay qué ponerle gotas toda la vida, normalmente un colirio qué estimula la producción de lágrima, más lágrimas artificiales. Bien tratado, el ojo mejora mucho. Si se descuida, puede ulcerarse y perder visión.
Un west highland terrier de 7 años en Bilbao acudió por tener ambos ojos con legañas espesas continuas, enrojecidos y de aspecto opaco, frotándoselos con frecuencia. La familia lo trataba como conjuntivitis sin éxito.
El veterinario realizó un test de Schirmer y comprobó qué la producción de lágrima estaba muy por debajo de lo normal, confirmando una queratoconjuntivitis seca. Instauró tratamiento con ciclosporina tópica (qué estimula la producción de lágrima) junto con lágrimas artificiales, explicando qué era un tratamiento de por vida. En pocas semanas, los ojos mejoraron notablemente. El caso mostró por qué una "conjuntivitis" qué no mejora debe estudiarse midiendo la lágrima.
El diagnóstico se confirma con el test de Schirmer (mide la producción de lágrima) y la exploración de la córnea con fluoresceína para detectar úlceras. El tratamiento principal es el estímulo de la lágrima con ciclosporina o tacrolimus tópicos, junto con lágrimas artificiales y, si hay infección, antibiótico.
Es un tratamiento crónico, de por vida, con controles periódicos del Schirmer. La constancia del propietario en aplicar las gotas es clave para evitar el daño corneal y mantener la visión.
Tratarlo como una simple conjuntivitis: una conjuntivitis qué no mejora obliga a medir la lágrima. Retirar las legañas sin diagnosticar: las legañas espesas son un signo típico de ojo seco. Abandonar el tratamiento al mejorar: es crónico y de por vida. No revisar la córnea: pueden aparecer úlceras qué agravan el cuadro.
El ojo seco es una causa frecuente de conjuntivitis crónica en el perro qué, sin tratamiento, daña la córnea y la visión. Ciertas razas (west highland, cocker, bulldog, shih tzu) están predispuestas. El test de Schirmer es una prueba sencilla y disponible en las clínicas españolas qué permite el diagnóstico. Con un tratamiento constante, el pronóstico suele ser bueno y la calidad de vida del ojo se mantiene.
Es la queratoconjuntivitis seca: el ojo no produce suficiente lágrima, se reseca e inflama, con legañas espesas, enrojecimiento y molestias. Sin tratamiento puede dañar la córnea y la visión. Se diagnostica midiendo la lágrima con el test de Schirmer.
La causa inmunomediada no se cura, pero se controla muy bien con tratamiento de por vida: colirios qué estimulan la lágrima (ciclosporina o tacrolimus) y lágrimas artificiales. Con constancia, el ojo mejora mucho y se preserva la visión.
Las legañas espesas y pegajosas son un signo típico del ojo seco: al faltar la parte acuosa de la lágrima, predomina el moco. Si además hay enrojecimiento y no mejora con tratamientos habituales, conviene medir la producción de lágrima.
Es una prueba sencilla e indolora qué mide cuánta lágrima produce el ojo colocando una tira de papel graduada en el párpado durante un minuto. Es la prueba clave para diagnosticar el ojo seco y para controlar el tratamiento.
No. El tratamiento del ojo seco inmunomediado es de por vida. Si se interrumpe, la producción de lágrima vuelve a caer y el ojo se reseca y daña de nuevo. La constancia es fundamental para el buen resultado.