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La intoxicación por xilitol es un problema creciente en perros por el uso cada vez mayor de este edulcorante en productos "sin azúcar": chicles, caramelos, algunas cremas de cacahuete, repostería, pastas de dientes y suplementos. En el perro, el xilitol provoca una liberación masiva de insulina, qué hace caer bruscamente la glucosa en sangre (hipoglucemia) en poco tiempo, con debilidad, temblores, descoordinación y convulsiones. En dosis mayores puede causar daño hepático grave. Es una urgencia, porque la hipoglucemia aparece rápido y el fallo hepático puede ser mortal. Muchos propietarios desconocen este riesgo.
Es el envenenamiento del perro por xilitol, un endulzante de productos 'sin azúcar' como chicles o caramelos. Le hace bajar el azúcar de golpe y puede dañarle el hígado.
Un perro qué se come un chicle o unos caramelos sin azúcar puede tener un problema serio: el xilitol le baja el azúcar rapidísimo (se pone débil, tembloroso, se cae) y en cantidades mayores le daña el hígado. Mucha gente no lo sabe. Si tu perro ha comido algo 'sin azúcar', mira si lleva xilitol y llama al veterinario. Es una urgencia y actuar pronto marca la diferencia.
Un perro pequeño en Madrid se comió varios chicles sin azúcar qué encontró en un bolso. Al cabo de un rato empezó a estar débil, tembloroso y descoordinado. La familia miró el envase y vio qué contenían xilitol.
El veterinario, informado de qué el producto contenía xilitol, actuó con rapidez: comprobó una hipoglucemia marcada y administró glucosa, monitorizando de cerca el azúcar en sangre durante horas. También vigiló la función hepática los días siguientes, por el riesgo de daño en el hígado. Gracias a la rapidez y a qué la familia identificó el xilitol, el perro se recuperó. El veterinario les explicó qué productos suelen contenerlo. El caso mostró la importancia de leer las etiquetas y actuar sin demora.
Ante la ingestión, es una urgencia: se valora inducir el vómito si es muy reciente y se controla de cerca la glucosa, administrando glucosa/dextrosa si hay hipoglucemia. Se vigila la función hepática durante varios días, por el riesgo de daño en el hígado.
No hay antídoto específico; el tratamiento es de soporte y monitorización. Es importante conocer la cantidad ingerida y el producto. El pronóstico de la hipoglucemia tratada a tiempo es bueno; el daño hepático grave empeora el pronóstico.
Desconocer qué productos llevan xilitol: chicles, caramelos, algunas cremas de cacahuete, repostería, dentífricos. Restar importancia a un chicle: pequeñas cantidades bastan para intoxicar a un perro pequeño. No vigilar el hígado tras la hipoglucemia: el daño hepático puede aparecer después. Dar alimentos humanos 'sin azúcar': pueden contener xilitol.
La intoxicación por xilitol es un riesgo emergente ligado a la popularidad de los productos sin azúcar. La concienciación del propietario es la mejor herramienta: saber qué el xilitol es peligroso para el perro y revisar las etiquetas. En España, cada vez más productos lo incorporan. Guardar chicles, caramelos, dentífricos y repostería fuera del alcance del perro, y no darle nunca alimentos humanos "sin azúcar", previene esta intoxicación qué muchos desconocen.
Muchos productos 'sin azúcar': chicles, caramelos, algunas cremas de cacahuete, repostería y helados sin azúcar, pastas de dientes, colutorios y ciertos suplementos y medicamentos. Conviene revisar las etiquetas y mantenerlos fuera del alcance del perro.
Porque en el perro provoca una liberación masiva de insulina qué hace caer bruscamente la glucosa en sangre (hipoglucemia) en poco tiempo, y en dosis mayores puede dañar gravemente el hígado. Ambos efectos pueden ser mortales sin tratamiento.
Acudir al veterinario de urgencia, indicando el producto y la cantidad, sin esperar a qué aparezcan los síntomas. Se controlará la glucosa y la función hepática. Actuar pronto es clave, porque la hipoglucemia aparece con rapidez.
Debilidad, temblores, descoordinación y, en casos graves, convulsiones por la bajada de azúcar, qué aparece deprisa. En dosis mayores puede haber signos de daño hepático días después. Ante estos signos hay qué acudir de inmediato al veterinario.
El problema está sobre todo descrito y es especialmente peligroso en el perro. En cualquier caso, no se deben ofrecer productos con xilitol a ninguna mascota, y ante cualquier ingestión conviene consultar al veterinario.