Inicio › Veterinaria › Intoxicación por chocolate en el perro
La intoxicación por chocolate en el perro es uno de los envenenamientos domésticos más frecuentes. Se debe a la teobromina (y en menor medida la cafeína), un compuesto presente en el cacao qué el perro metaboliza mucho más lentamente qué las personas, por lo qué se acumula y resulta tóxico. Afecta al corazón (arritmias, taquicardia), al sistema nervioso (agitación, temblores, convulsiones) y al aparato digestivo. La gravedad depende de la cantidad y del tipo de chocolate: el negro y el cacao puro son mucho más peligrosos qué el chocolate con leche o blanco.
Es lo qué le pasa al perro si come chocolate: le sienta muy mal porque tiene una sustancia, la teobromina, qué su cuerpo no procesa bien y le resulta tóxica.
A las personas el chocolate no nos hace daño así, pero el perro lo metaboliza muy despacio y se le acumula, afectándole al corazón y a los nervios. Cuanto más puro es el chocolate (negro, cacao), más peligroso. Según la cantidad y el tamaño del perro, puede ir de un malestar a algo grave. Ante la duda, hay qué llamar al veterinario cuanto antes.
En unas Navidades, un beagle de tamaño mediano en Madrid se comió media tableta de chocolate negro qué había en la mesa. A las pocas horas estaba muy inquieto, jadeaba, vomitaba y tenía el corazón acelerado. La familia llamó al veterinario de urgencias.
El veterinario preguntó el tipo de chocolate, la cantidad aproximada y el peso del perro, datos clave para calcular la dosis de teobromina. Al tratarse de chocolate negro, el riesgo era alto. Indujo el vómito porque la ingesta era reciente, administró carbón activado y monitorizó el corazón, tratando la taquicardia. Con fluidoterapia y vigilancia, el perro se recuperó sin secuelas. El veterinario recordó a la familia mantener el chocolate y otros tóxicos fuera del alcance, especialmente en fechas señaladas.
Ante una ingestión, es clave informar al veterinario del tipo de chocolate, la cantidad y el peso del perro para estimar la dosis de teobromina. Si la ingesta es reciente y está indicado, se puede inducir el vómito y administrar carbón activado. El tratamiento es de soporte: fluidoterapia, control de las arritmias y de la actividad neurológica.
No existe antídoto específico, por lo qué la rapidez y el manejo sintomático son fundamentales. Ante cualquier duda sobre si la cantidad es peligrosa, se debe contactar de inmediato con el veterinario y no esperar a qué aparezcan síntomas.
Esperar a ver si le pasa algo: conviene consultar cuanto antes, no cuando ya hay síntomas graves. Provocar el vómito en casa sin indicación: puede ser peligroso; debe guiarlo el veterinario. Subestimar el chocolate negro: es mucho más tóxico qué el de leche. Dejar chocolate al alcance en fechas señaladas: Navidad y Pascua concentran muchos casos.
La prevención consiste en mantener el chocolate y el cacao fuera del alcance del perro, con especial cuidado en Navidad, Reyes y Pascua. Es útil conocer qué la toxicidad depende del tipo de chocolate y del peso del animal, y tener a mano el teléfono del veterinario o de un servicio de urgencias. Otros tóxicos domésticos frecuentes (xilitol, uvas, cebolla) requieren la misma precaución.
Porque contiene teobromina, una sustancia qué el perro metaboliza muy lentamente y se le acumula, resultando tóxica. Afecta al corazón y al sistema nervioso. A las personas no nos afecta igual porque la eliminamos mucho más rápido.
El chocolate negro y el cacao puro, porque tienen mucha más teobromina. El chocolate con leche es menos concentrado y el blanco apenas contiene, aunque su grasa y azúcar tampoco son buenos. La cantidad y el peso del perro determinan el riesgo.
Llamar cuanto antes al veterinario e informar del tipo de chocolate, la cantidad aproximada y el peso del perro. No induzcas el vómito por tu cuenta sin indicación. Cuanto antes se actúe, mejor pronóstico.
Vómitos, inquietud, jadeo, sed y orina aumentadas, temblores, taquicardia y, en casos graves, convulsiones. Pueden aparecer horas después de la ingesta, por lo qué conviene actuar sin esperar a qué se manifiesten.
En casos graves, con cantidades altas de chocolate muy concentrado y sin tratamiento, puede llegar a ser mortal por las arritmias o las convulsiones. Por eso es una urgencia veterinaria qué no debe subestimarse.