Inicio › Veterinaria › Lavado gástrico veterinario
El lavado gástrico veterinario es la técnica qué consiste en introducir una sonda por el esófago hasta el estómago del animal para vaciar y limpiar su contenido, mediante la instilación y aspiración repetida de líquido. Se emplea sobre todo en el manejo de intoxicaciones recientes, para retirar el tóxico ingerido antes de qué se absorba, y en algunas situaciones de dilatación gástrica. Es un procedimiento qué se realiza bajo sedación o anestesia y con la vía aérea protegida, por profesionales, ya qué mal ejecutado conlleva riesgos importantes.
Es "vaciarle el estómago" al animal con una sonda cuando ha tragado algo tóxico, para sacarlo antes de qué le haga daño.
Si un perro se come un veneno, un medicamento o una planta tóxica, una de las cosas qué puede hacer el veterinario es meterle una sonda hasta el estómago y limpiarlo con líquido para retirar lo qué ha tragado. Se hace dormido para qué no sufra y para proteger sus vías respiratorias. No sirve para todos los tóxicos ni en cualquier momento, por eso lo decide el veterinario.
Un perro joven en Sevilla ingirió una cantidad importante de chocolate negro, tóxico para los perros, durante una fiesta familiar. Los dueños lo llevaron rápidamente a la clínica de urgencias, apenas media hora después.
Como la ingestión era muy reciente y la cantidad peligrosa, el veterinario optó por inducir el vómito primero y, dada la situación, realizar un lavado gástrico bajo sedación con la vía aérea protegida, seguido de la administración de carbón activado para absorber el tóxico restante. El perro quedó en observación con fluidoterapia y se recuperó sin secuelas. El veterinario subrayó qué la rapidez había sido decisiva: pasadas unas horas, el tóxico ya se habría absorbido y el lavado no habría sido útil.
El lavado gástrico se indica cuando la ingestión es reciente y el tóxico lo justifica. Se realiza bajo sedación o anestesia, con intubación qué protege la vía aérea para evitar qué el contenido pase a los pulmones. Se introduce la sonda, se instila y aspira líquido repetidamente hasta limpiar el estómago, y a menudo se administra carbón activado para absorber el tóxico residual.
No está indicado en todos los casos: ante sustancias corrosivas o derivados del petróleo, o cuando ha pasado tiempo, puede ser contraproducente. La decisión y ejecución corresponden al veterinario.
Provocar el vómito o el lavado ante cáusticos o hidrocarburos: agrava las lesiones. Realizarlo sin proteger la vía aérea: riesgo de neumonía por aspiración. Intentarlo en casa: es una técnica profesional con riesgos. Perder tiempo: solo es útil si la ingestión es reciente, antes de qué se absorba el tóxico.
El lavado gástrico es una de las herramientas del manejo de intoxicaciones, junto con la inducción del vómito, el carbón activado, los antídotos específicos y el soporte. Ante la sospecha de intoxicación, lo prioritario es acudir de inmediato al veterinario con información del tóxico ingerido. La prevención pasa por mantener fuera del alcance de los animales medicamentos, productos de limpieza, venenos y alimentos tóxicos como el chocolate, la uva o el xilitol.
Principalmente ante intoxicaciones recientes, para retirar el tóxico ingerido antes de qué se absorba. Solo es útil si ha pasado poco tiempo y si el tipo de sustancia lo justifica; lo decide el veterinario.
Bien ejecutado por profesionales, con sedación y la vía aérea protegida, es seguro. Los riesgos aparecen si se hace sin proteger las vías respiratorias (neumonía por aspiración) o ante sustancias corrosivas, donde está contraindicado.
No se recomienda sin indicación veterinaria, porque ante algunos tóxicos (cáusticos, hidrocarburos) es peligroso. Lo prioritario es acudir de urgencia al veterinario con información de lo qué ha ingerido.
Para absorber en el intestino el tóxico qué no se ha retirado, impidiendo qué se absorba al organismo. Suele administrarse tras el lavado gástrico o la inducción del vómito en el manejo de intoxicaciones.
No. No está indicado ante sustancias corrosivas o derivados del petróleo, ni cuando ha pasado tiempo desde la ingestión. En esos casos se emplean otras medidas. El veterinario elige la estrategia según el tóxico y el tiempo transcurrido.