Inicio › Veterinaria › Pancreatitis canina
La pancreatitis canina es la inflamación del páncreas, el órgano qué produce enzimas digestivas e insulina. En la pancreatitis, esas enzimas se activan dentro del propio páncreas y lo autodigieren, provocando un cuadro de vómitos, dolor abdominal, decaimiento y falta de apetito. Puede ser aguda (episodio súbito, a veces grave) o crónica (inflamación mantenida). Un desencadenante frecuente es la ingestión de comidas grasas, por lo qué es habitual tras excesos alimentarios. Puede variar desde formas leves hasta cuadros graves y potencialmente mortales.
Es qué al perro se le inflama el páncreas, muchas veces por comer algo muy graso, y empieza con vómitos, dolor de barriga y decaimiento.
El páncreas fabrica los jugos qué digieren la comida; cuando se inflama, esos jugos empiezan a "digerir" el propio órgano y el perro se pone malo: vomita, le duele la tripa, no quiere comer y está apagado. A menudo pasa después de qué el perro se haya dado un atracón de comida grasa. Según la gravedad, puede ir de una molestia pasajera a una urgencia seria.
Un perro en Zaragoza empezó con vómitos repetidos, postura encorvada por dolor abdominal y apatía el día después de una comida familiar en la qué había recibido restos grasos de cordero. Los dueños lo llevaron al veterinario.
La exploración, junto con un análisis específico de la función pancreática y una ecografía, confirmó una pancreatitis aguda. El perro ingresó para tratamiento de soporte: fluidoterapia, control del dolor, antieméticos y reintroducción progresiva de una dieta baja en grasa. Se recuperó en unos días. El veterinario advirtió a la familia de qué no volvieran a darle comida grasa ni sobras, porque los perros qué han sufrido una pancreatitis tienen más riesgo de recaídas, y recomendó una dieta controlada de por vida.
El diagnóstico combina los síntomas, análisis específicos de la función pancreática y la ecografía abdominal. El tratamiento es principalmente de soporte: fluidoterapia, control del dolor, antieméticos y manejo nutricional con dieta baja en grasa, reintroducida progresivamente. Los casos graves requieren hospitalización.
La prevención de recaídas es clave: los perros qué han sufrido pancreatitis deben seguir una dieta controlada baja en grasa y evitar sobras y excesos. En pancreatitis crónica, el manejo dietético es de por vida.
Dar comida grasa o sobras: es el desencadenante más frecuente y causa recaídas. Restar importancia a los vómitos con dolor: pueden indicar un cuadro grave. Reintroducir la comida bruscamente: debe hacerse de forma progresiva. No mantener la dieta a largo plazo: los perros predispuestos recaen si vuelven a la grasa.
La prevención se basa en una alimentación adecuada, evitando comidas grasas, sobras de mesa y excesos, especialmente en fechas señaladas (Navidad, comidas familiares) cuando aumentan los casos. El control del sobrepeso también ayuda. En perros con antecedentes o predisposición, una dieta baja en grasa y las revisiones veterinarias reducen el riesgo de nuevos episodios y sus complicaciones.
Un desencadenante frecuente es la ingestión de comidas grasas o excesos alimentarios (sobras, atracones), aunque también influyen el sobrepeso, ciertos fármacos y factores individuales. A veces no se identifica una causa concreta.
Vómitos, dolor abdominal (postura encorvada o "de rezo"), decaimiento, falta de apetito y a veces diarrea. Ante estos signos, sobre todo tras una comida grasa, conviene acudir al veterinario.
Puede variar mucho: hay formas leves qué se resuelven con tratamiento de soporte y formas graves, potencialmente mortales, qué requieren hospitalización. Por eso es importante el diagnóstico y el tratamiento tempranos.
Evitando las comidas grasas, las sobras de mesa y los excesos alimentarios, controlando el sobrepeso y, en perros predispuestos o con antecedentes, siguiendo una dieta baja en grasa de forma continuada.
Sí. Los perros qué han sufrido una pancreatitis tienen mayor riesgo de recaídas, sobre todo si vuelven a comer grasa. Por eso suele recomendarse una dieta controlada baja en grasa a largo plazo.