Inicio › Veterinaria › Piometra Canina
La piometra canina es una infección grave del útero que afecta a perras no esterilizadas, generalmente en las semanas posteriores al celo, cuando los cambios hormonales favorecen el engrosamiento de la mucosa uterina y crean un ambiente propicio para la proliferación bacteriana, principalmente de la bacteria Escherichia coli, dentro de la cavidad uterina.
Se distinguen dos formas clínicas según el estado del cuello del útero: la piometra abierta, en la que el cuello uterino permanece dilatado y permite la salida de secreción purulenta visible por la vulva, y la piometra cerrada, más peligrosa, en la que el cuello permanece cerrado y el pus se acumula dentro del útero sin signos externos evidentes, aumentando el riesgo de rotura y peritonitis.
Sin tratamiento, la piometra canina puede evolucionar hacia septicemia, fallo renal e incluso la muerte del animal en pocos días, por lo que se considera una urgencia veterinaria real que exige diagnóstico rápido mediante ecografía y analítica sanguínea, y tratamiento definitivo mediante cirugía de extirpación de ovarios y útero en la mayoría de los casos.
En palabras sencillas, la piometra canina es una infección peligrosa del útero de la perra que se llena de pus, algo parecido a un absceso interno, y que puede poner en riesgo su vida si no se trata rápido con una operación para quitar el útero infectado.
Ante la sospecha de piometra canina hay que acudir de inmediato al veterinario, sobre todo si la perra no está esterilizada, ha tenido celo recientemente y presenta secreción vaginal, decaimiento, falta de apetito, aumento de la sed o fiebre, ya que un diagnóstico y una cirugía tempranos mejoran mucho el pronóstico frente a esperar a que la situación empeore.
Los signos más frecuentes son secreción vaginal purulenta o maloliente, aumento anormal de la sed, decaimiento, falta de apetito, vómitos, distensión abdominal y fiebre, generalmente entre cuatro y ocho semanas después del último celo.
En la gran mayoría de los casos sí, ya que retirar el útero infectado mediante ovariohisterectomía es el tratamiento más eficaz y seguro; existen protocolos médicos alternativos en perras jóvenes destinadas a la reproducción, pero con mayor riesgo de recaída.
Sí, la esterilización quirúrgica de la perra, especialmente si no se va a destinar a la reproducción, elimina prácticamente por completo el riesgo de padecer piometra, al retirar el útero donde se desarrolla la infección.