Inicio › Veterinaria › Podredumbre del caparazón
La podredumbre del caparazón (shell rot) es una infección del caparazón de las tortugas por bacterias u hongos qué afecta a las placas (escudos) y al hueso subyacente. Se manifiesta con zonas ablandadas, decoloradas, con mal olor, secreciones, erosiones o desprendimiento de escudos. Suele originarse por malas condiciones de mantenimiento: agua sucia, humedad excesiva o inadecuada, falta de zona seca para asolearse, heridas mal cuidadas o hacinamiento. Puede ser superficial o, si progresa, profundizar y convertirse en una infección grave qué llega al hueso y comprometer la vida del animal.
Es una infección del caparazón de las tortugas, qué se ablanda, cambia de color, huele mal y se va deshaciendo. Suele salir por tener mal el agua o el terrario.
Verás manchas raras, zonas blandas, mal olor o placas qué se despegan. La causa casi siempre es un mantenimiento inadecuado: agua sucia, demasiada humedad, no tener un sitio seco para tomar el sol o heridas mal curadas. Si se coge pronto y superficial, se trata bien. Si se descuida, la infección profundiza y se complica mucho. Corregir las condiciones del alojamiento es imprescindible.
Una tortuga de agua en Sevilla presentaba zonas blandas y decoloradas en el caparazón, con mal olor y una placa qué empezaba a despegarse. Vivía en un acuaterrario con el agua sucia y sin una zona seca adecuada para asolearse.
El veterinario de exóticos diagnosticó una podredumbre del caparazón. Limpió y desbridó las zonas afectadas, aplicó tratamiento antibiótico/antifúngico local y, según la gravedad, sistémico, y mantuvo a la tortuga en 'seco' durante parte del día para favorecer la curación. Fundamental: corrigió el mantenimiento, mejorando la calidad del agua, la zona seca de asoleo y la iluminación UVB. Con el tratamiento y el manejo corregido, el caparazón fue recuperándose. El caso mostró la relación directa entre las condiciones de vida y esta infección.
El manejo incluye limpiar y desbridar las zonas afectadas, aplicar tratamiento local (antisépticos, antibióticos/antifúngicos tópicos) y, en casos profundos, tratamiento sistémico. A menudo se mantiene a la tortuga en seco parte del día para favorecer la curación (dry-docking).
Es imprescindible corregir las condiciones de mantenimiento: calidad del agua, zona seca para asolearse, temperatura, UVB e higiene. Los casos superficiales tratados a tiempo tienen buen pronóstico; los profundos, qué llegan al hueso, son graves y de recuperación lenta.
Tratarlo solo por fuera sin corregir el alojamiento: recaerá si el agua y el ambiente siguen mal. Restar importancia a las manchas blandas: pueden ser el inicio de una infección grave. Mantener humedad y suciedad: perpetúan la infección. No ofrecer zona seca ni UVB: dificultan la curación del caparazón.
La podredumbre del caparazón es, como muchas enfermedades de reptiles, una patología ligada al manejo. Refleja la importancia de reproducir bien las condiciones qué la tortuga necesita: agua limpia, zona seca de asoleo, temperatura adecuada y UVB. En España, los veterinarios de exóticos tratan estos casos combinando la terapia local con la corrección del alojamiento. La prevención mediante buena higiene y un acuaterrario correcto evita la mayoría de los casos.
Es una infección del caparazón de las tortugas por bacterias u hongos, qué ablanda, decolora, erosiona o despega las placas y suele oler mal. Se debe casi siempre a malas condiciones de mantenimiento y puede llegar a ser grave si profundiza.
Normalmente por un mantenimiento inadecuado: agua sucia, humedad excesiva o inapropiada, falta de una zona seca para asolearse, heridas mal cuidadas o hacinamiento. Corregir estas condiciones es parte esencial del tratamiento.
Los casos superficiales tratados a tiempo tienen buen pronóstico con limpieza, tratamiento local y corrección del alojamiento. Los casos profundos, qué afectan al hueso, son graves y de recuperación lenta. Por eso conviene actuar pronto.
Con limpieza y desbridamiento de las zonas afectadas, tratamiento antiséptico/antibiótico local y, si es profundo, sistémico. A menudo se mantiene a la tortuga en seco parte del día para favorecer la curación, y siempre se corrigen las condiciones de mantenimiento.
Manteniendo el agua limpia y bien filtrada, ofreciendo una zona seca adecuada para asolearse, temperatura correcta e iluminación UVB, evitando el hacinamiento y curando bien cualquier herida. Una buena higiene del acuaterrario es la mejor prevención.