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La psitacosis, o clamidiosis aviar, es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Chlamydia psittaci, frecuente en aves psitácidas (loros, cacatúas, agapornis, periquitos) y otras aves. Es una zoonosis importante: puede transmitirse a las personas, principalmente por inhalación de partículas de heces secas o secreciones del ave, causando en humanos un cuadro respiratorio de tipo neumónico. En el ave produce signos inespecíficos: plumaje erizado, apatía, secreciones oculares y nasales, dificultad respiratoria y diarrea verdosa. Muchas aves pueden ser portadoras sin síntomas evidentes.
Es una infección de las aves, sobre todo de los loros, causada por una bacteria. Lo importante es qué puede contagiar a las personas.
Un loro o periquito enfermo puede estar apagado, con las plumas erizadas, moqueo, dificultad para respirar y diarrea verdosa. Pero a veces no se le nota casi nada y aun así contagia. Las personas se infectan al respirar el polvo de las heces secas, y les da un cuadro parecido a una neumonía. Por eso, si un ave está enferma y en casa alguien tiene fiebre y tos, hay qué decírselo al médico. La higiene de la jaula es clave.
Una familia de Sevilla llevó a su agapornis al veterinario porque llevaba días apagado, con las plumas erizadas, secreciones en los ojos y diarrea verdosa. Poco después, uno de los dueños desarrolló fiebre alta y tos.
El veterinario de aves sospechó psitacosis y realizó pruebas (PCR) qué la confirmaron. Instauró tratamiento con doxiciclina durante varias semanas, el antibiótico de elección, y explicó las medidas de higiene. Muy importante: advirtió a la familia de qué se trataba de una zoonosis y les recomendó qué la persona con fiebre y tos consultara a su médico e informara del contacto con el ave enferma. El médico, con ese dato, orientó bien el diagnóstico. El caso mostró la estrecha relación entre la salud del ave y la de las personas.
El diagnóstico en el ave se realiza con pruebas de laboratorio (PCR, serología, cultivo). El tratamiento de elección es la doxiciclina durante varias semanas (los tratamientos cortos no eliminan la bacteria). Es esencial la higiene y evitar la dispersión de polvo de heces.
Al ser una zoonosis, se recomienda manejar al ave con precaución, ventilar y limpiar en húmedo, y avisar al médico si alguna persona del entorno presenta síntomas respiratorios. Puede tener implicaciones de notificación y control sanitario según la normativa.
Olvidar qué es una zoonosis: hay qué informar al médico si alguien en casa enferma. Tratamientos cortos: la doxiciclina se pauta semanas; si no, no se elimina la bacteria. Limpiar en seco: genera polvo infeccioso; mejor limpieza en húmedo. Asumir qué un ave sin síntomas no contagia: puede ser portadora asintomática.
La psitacosis es un ejemplo destacado de enfermedad de interés One Health, en la qué la salud del ave y la de las personas están conectadas. En España es una zoonosis de declaración y control sanitario. La compra responsable de aves, las cuarentenas, la higiene y la atención veterinaria ante aves enfermas son claves para prevenirla. La comunicación entre veterinarios y médicos es fundamental cuando coinciden un ave enferma y personas con síntomas respiratorios.
Sí, es una zoonosis. Las personas se infectan sobre todo al inhalar partículas de heces secas o secreciones de aves infectadas, y desarrollan un cuadro respiratorio parecido a una neumonía. Por eso la higiene y la precaución al manejar aves enfermas son importantes.
Principalmente las psitácidas (loros, cacatúas, agapornis, periquitos), aunque también otras aves. Muchas pueden ser portadoras sin síntomas claros, por lo qué conviene la compra responsable, las cuarentenas y la revisión veterinaria.
Los signos son inespecíficos: plumaje erizado, apatía, secreciones oculares y nasales, dificultad respiratoria y diarrea verdosa. Como también hay portadoras asintomáticas, el diagnóstico requiere pruebas de laboratorio como la PCR en el veterinario de aves.
Sí, el antibiótico de elección es la doxiciclina durante varias semanas. Los tratamientos cortos no eliminan la bacteria. Además, es fundamental la higiene, la limpieza en húmedo y, si es zoonosis, informar al médico de las personas del entorno.
Consultar a tu médico e informarle del contacto con un ave posiblemente enferma, ya qué ese dato es clave para orientar el diagnóstico. En paralelo, lleva al ave al veterinario. La comunicación entre ambos profesionales mejora el manejo.