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La vacunación felina es el conjunto de inmunizaciones programadas que protegen a los gatos frente a enfermedades infecciosas graves, siguiendo un calendario que combina vacunas núcleo (obligatorias para todos los gatos) y vacunas no núcleo (recomendadas según el estilo de vida y riesgo de exposición).
Las vacunas núcleo protegen frente a panleucopenia felina, calicivirus y herpesvirus (el conocido trivalente felino), mientras que entre las no núcleo destacan la de leucemia felina (FeLV), especialmente recomendada en gatos con acceso al exterior, y en algunos países la de rabia, obligatoria por normativa local.
El protocolo habitual comienza entre las 8 y 9 semanas de edad con dosis de refuerzo cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas, seguido de un recuerdo al año y revacunaciones periódicas cuya frecuencia depende del tipo de vacuna, el fabricante y el riesgo individual del animal.
Dicho de forma simple, la vacunación felina es poner al gato las vacunas necesarias en el momento adecuado para evitar que contraiga enfermedades graves y, en muchos casos, mortales, especialmente durante los primeros meses de vida.
Se aplica en la consulta veterinaria cuando llega un gatito de ocho semanas para su primera visita: el veterinario administra la primera dosis del trivalente felino, programa los refuerzos según el calendario, evalúa si el gato tendrá acceso al exterior para decidir sobre la vacuna de leucemia felina, y registra todo en su cartilla sanitaria.
Las vacunas núcleo, que protegen frente a panleucopenia felina, calicivirus y herpesvirus felino, conocidas conjuntamente como vacuna trivalente felina, recomendadas para todos los gatos independientemente de su estilo de vida.
Se recomienda especialmente en gatos con acceso al exterior o contacto con otros gatos de estado sanitario desconocido; en gatos estrictamente de interior sin contacto externo el riesgo es menor, pero conviene valorarlo con el veterinario.
Depende del tipo de vacuna y el fabricante, pero habitualmente se recomienda un recuerdo anual o cada tres años según protocolo, ajustado siempre al riesgo individual y las recomendaciones del veterinario de referencia.