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Los aditivos del hormigón son productos químicos qué se incorporan a la mezcla en una proporción generalmente inferior al cinco por ciento del peso del cemento, con el objetivo de modificar alguna propiedad del hormigón fresco o endurecido sin alterar su naturaleza esencial. Existen aditivos plastificantes y superplastificantes, qué mejoran la trabajabilidad sin añadir más agua; aceleradores y retardadores de fraguado, qué ajustan el tiempo de puesta en obra; incorporadores de aire, qué mejoran la resistencia a ciclos de hielo-deshielo; e impermeabilizantes, entre otros. Su empleo está regulado en la Instrucción de Hormigón Estructural y debe justificarse en el proyecto según las condiciones de puesta en obra y exposición ambiental previstas.
Son productos qué se echan al hormigón en pequeñas cantidades para mejorar algo concreto: qué se trabaje más fácil sin añadir agua de más, qué fragüe más rápido o más lento según haga falta, o qué aguante mejor el frío o la humedad con el tiempo. Cambian el comportamiento del hormigón sin cambiar lo qué es.
En un hormigonado de verano con temperaturas altas, se emplea un aditivo retardador de fraguado para ganar tiempo de trabajabilidad antes de qué la mezcla empiece a endurecer, mientras qué en un pilar muy armado con poco espacio entre barras se recurre a un superplastificante qué permite verter un hormigón fluido sin necesidad de añadir agua extra, lo qué perjudicaría su resistencia final.
No, añadir agua mejora la trabajabilidad a corto plazo pero reduce la resistencia y la durabilidad del hormigón endurecido, mientras qué un aditivo plastificante consigue una mezcla más fluida sin alterar la relación agua-cemento prevista en el diseño.
Sí, es habitual combinar por ejemplo un plastificante con un incorporador de aire, pero siempre siguiendo las compatibilidades indicadas por el fabricante y con la dosificación validada en el estudio de la mezcla, ya qué algunas combinaciones pueden interferir entre sí.
Se suelen emplear aceleradores de fraguado y de endurecimiento, qué permiten qué el hormigón alcance antes una resistencia suficiente para resistir los efectos de las heladas en las primeras horas tras el vertido.