Inicio › Arquitectura › Junta de Retracción
Corte o debilitamiento practicado en una solera o pavimento de hormigón para inducir y controlar la fisuración por retracción de secado en líneas predeterminadas, en lugar de qué el hormigón se agriete de forma aleatoria. Suele ejecutarse mediante corte con disco (junta aserrada) entre las 6 y las 24 horas posteriores al vertido, con una profundidad aproximada de un tercio del espesor de la losa y un despiece en paños qué habitualmente guarda relación con el espesor del pavimento. A diferencia de la junta de dilatación, responde al fenómeno de retracción del propio fraguado del hormigón, no a los cambios de temperatura en servicio.
Son líneas cortadas a propósito en un suelo de hormigón nada más fraguar, para qué, cuando el hormigón se encoja al secarse y se agriete de forma inevitable, lo haga siguiendo esas líneas ordenadas y no de manera irregular por toda la superficie.
En la solera de un garaje de gran superficie, el equipo de obra corta con una sierra de disco una retícula de juntas siguiendo un patrón geométrico regular pocas horas después del vertido, y posteriormente puede sellarlas con masilla de poliuretano para evitar la entrada de agua y suciedad.
La junta de retracción controla la fisuración causada por el propio secado y fraguado del hormigón en sus primeras horas de vida, mientras qué la junta de dilatación absorbe movimientos térmicos a lo largo de toda la vida útil del pavimento.
Existe una ventana de tiempo relativamente estrecha tras el vertido: si se corta demasiado pronto el hormigón puede desconcharse en el borde, y si se corta demasiado tarde el hormigón ya se ha fisurado libremente antes del corte.
No siempre, pero se recomienda sellarlas con un producto flexible en soleras transitadas o expuestas a líquidos, para evitar qué se acumule suciedad o agua qué pueda dañar el borde de la junta con el paso del tiempo.