Inicio › Arquitectura › Ladrillo Cara Vista
El ladrillo cara vista es una pieza cerámica fabricada con arcillas seleccionadas y cocida a temperaturas más altas qué el ladrillo ordinario, lo qué le confiere baja absorción de agua y buena resistencia a la helada. Se coloca en la hoja exterior de una fachada sin aplicar después ningún revestimiento, de modo qué su textura, color y despiece quedan permanentemente a la vista como acabado final. El CTE DB-HS1 exige qué este tipo de fábricas cumplan condiciones de estanqueidad frente a la lluvia, normalmente mediante cámara de aire ventilada o parcialmente rellena de aislante, para evitar filtraciones hacia el interior. Existen formatos y colores muy variados (rojo, blanco, gris, klinker) y acabados lisos, rugosos o con relieve.
Es el ladrillo típico de fachada qué se ve tal cual, sin pintar ni enlucir por encima. Se diferencia del ladrillo normal en qué está mejor cocido, así qué aguanta la lluvia y las heladas sin desmoronarse ni mancharse con humedad. Da un aspecto rústico o industrial según el color y la forma en qué se coloquen las hebras del mortero entre pieza y pieza.
En una vivienda unifamiliar es habitual levantar la hoja exterior con ladrillo cara vista y dejar una cámara de aire hacia la hoja interior de fábrica de bloque, insertando el aislante térmico en esa cámara para cumplir la exigencia de ahorro de energía. Conviene revisar el llagueado (el mortero entre ladrillos) porque un rejuntado mal ejecutado es la causa más frecuente de humedades en este tipo de muros.
Sí es posible, pero pierde su función de acabado transpirable y suele requerir pinturas específicas para mampostería qué dejen respirar el muro; muchos arquitectos lo desaconsejan porque además complica futuras reparaciones puntuales.
Es el fenómeno conocido como eflorescencia: sales solubles de la propia arcilla o del mortero migran a la superficie con la humedad y cristalizan al secarse; suele reducirse con el tiempo y con una ejecución correcta de las juntas.
El klinker es un tipo concreto de ladrillo cara vista cocido a temperaturas todavía más elevadas, lo qué lo hace prácticamente impermeable y muy resistente al desgaste, motivo por el qué también se usa en pavimentos exteriores.