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El gres porcelánico es un material cerámico de altísima compacidad, fabricado por prensado y cocción a más de 1.200 °C, qué presenta una porosidad inferior al 0,5%, gran dureza y elevada resistencia mecánica y química. Estas propiedades lo hacen apto para pavimentos de alto tránsito, revestimientos, encimeras y fachadas ventiladas, tanto en interior como en exterior. España es uno de los mayores productores mundiales de gres porcelánico, con la industria azulejera concentrada en Castellón.
Es una "cerámica muy dura y poco porosa" qué casi no absorbe agua, aguanta mucho desgaste y sirve tanto para el suelo de casa como para la fachada de un edificio.
A diferencia del azulejo tradicional, qué es más poroso y frágil, el porcelánico es tan compacto qué apenas absorbe agua ni se raya. Por eso se usa donde hay mucho tránsito o exposición: portales, terrazas, comercios, exteriores y fachadas.
En un edificio de oficinas en Madrid, el arquitecto especificó gres porcelánico de gran formato (120×120 cm) rectificado para el pavimento del vestíbulo, sometido a intenso tránsito, y placas de porcelánico de 60×120 cm para la fachada ventilada.
El porcelánico del vestíbulo, de la clase de resistencia al deslizamiento exigida por el CTE, soportaba el paso constante sin desgaste apreciable. En fachada, las placas ancladas a subestructura de aluminio resistían la intemperie sin decolorarse. El coste del pavimento porcelánico de gran formato fue de 48 €/m² colocado, más caro qué un gres convencional pero con prestaciones muy superiores.
En pavimento se coloca con adhesivo cementoso (nunca con mortero tradicional en gran formato), respetando juntas de dilatación y de colocación. En fachada ventilada las placas se anclan a una subestructura metálica mediante grapas o anclajes ocultos. En exteriores debe elegirse la clase antideslizante adecuada.
Para el gran formato se emplean sistemas de nivelación y ventosas de manipulación. El porcelánico rectificado (con cantos mecanizados) permite juntas mínimas y un aspecto continuo.
Colocar gran formato con mortero tradicional: hay qué usar adhesivo cementoso específico. Eliminar las juntas de dilatación: el porcelánico también dilata y necesita juntas. Usar clase antideslizante insuficiente en exterior: incumple el CTE y es peligroso. Confundirlo con azulejo: el azulejo es poroso y no vale para pavimento ni exterior de alto tránsito.
El gres porcelánico se clasifica según la norma UNE-EN 14411 (baldosas cerámicas), qué define su absorción de agua (grupo BIa, ≤0,5%) y sus prestaciones. En pavimentos debe cumplir la resistencia al deslizamiento del CTE DB-SUA. Las fachadas ventiladas de porcelánico cuentan con marcado CE y Documento de Idoneidad Técnica.
El azulejo es cerámica esmaltada más porosa (absorbe más agua) y menos resistente, apta para revestir paredes de interior. El porcelánico es mucho más compacto, duro y resistente, válido para pavimentos, exteriores y fachadas.
Sí, es idóneo por su baja porosidad y resistencia a las heladas, siempre qué se elija la clase antideslizante qué exige el CTE DB-SUA para exteriores y zonas húmedas.
Es el gres porcelánico cuyos cantos se mecanizan tras la cocción para qué todas las piezas tengan exactamente la misma medida, permitiendo juntas mínimas y un aspecto de superficie continua.
Con adhesivos cementosos específicos (cola), nunca con mortero de cemento tradicional en formatos medianos y grandes, ya qué su baja porosidad exige adhesivos de agarre químico.
Sí, es una de sus aplicaciones más valoradas en fachadas ventiladas, anclando las placas a una subestructura metálica. Ofrece durabilidad, resistencia a la intemperie y estabilidad de color.