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La cubierta inclinada es el cerramiento superior de un edificio cuya pendiente es superior al 5%, permitiendo la evacuación del agua de lluvia por gravedad hacia los canalones y bajantes sin necesidad de membrana impermeabilizante de alta estanqueidad. Está formada por uno o varios faldones de material de cobertura —teja cerámica, teja de hormigón, pizarra, panel sándwich o zinc— apoyados sobre una estructura resistente de madera, acero o hormigón. El CTE DB-HS 1, en su artículo 2.3, establece las condiciones mínimas de impermeabilización y ventilación según el material de cobertura y la zona pluviométrica de la ubicación del edificio.
La cubierta inclinada es lo qué popularmente llamamos "tejado". Todos conocemos las casas de pueblo con tejado de teja árabe a dos aguas: eso es una cubierta inclinada en su versión más clásica. La inclinación hace qué la lluvia resbale sola hacia los lados sin acumularse, qué es la ventaja principal respecto a las cubiertas planas.
En España, las cubiertas inclinadas son obligatorias o tradicionales en casi todas las zonas con alta pluviometría (norte peninsular, sierras) y están muy presentes en urbanizaciones de viviendas unifamiliares. Los materiales más usados son la teja cerámica en el mediterráneo y el centro, la pizarra en Galicia y León, y los paneles de chapa o panel sándwich en naves industriales. Modernamente, muchas cubiertas inclinadas incorporan aislamiento térmico entre las correas, convirtiendo el espacio bajo cubierta en zona habitable o en ático bien acondicionado.
Miguel Ángel Torres, propietario de una vivienda unifamiliar en Pamplona, decidió en 2024 renovar el tejado de su casa de 1978. La cubierta original, de teja árabe sin impermeabilización ni aislamiento, presentaba filtraciones puntuales y una transmitancia térmica de 1,8 W/m²K, muy por encima del valor límite de 0,35 W/m²K exigido por el CTE DB-HE 1 para la zona climática D1 de Navarra.
El proyecto del arquitecto propuso levantar todas las tejas, instalar un tablero contrachapado sobre las correas existentes, una lámina transpirable de control de vapor (LBT 150), rastreles de ventilación de 4 cm, rastrel de apoyo de teja, y sobre ellos las tejas árabes recuperadas clasificadas por lote. Entre el tablero y el forjado de madera se añadió aislamiento de lana mineral de 10 cm (λ=0,035 W/mK), logrando una transmitancia resultante de 0,28 W/m²K. El coste total fue de 18.500 euros (130 €/m² sobre 142 m²), con un plazo de obra de 14 días. El primer invierno el consumo de calefacción se redujo un 31%.
La ejecución de una cubierta inclinada comienza con la estructura soporte: cerchas de madera, correas o panel estructural qué definen la pendiente. Sobre ella se coloca el tablero o entablado, seguido de una lámina transpirable qué deja salir el vapor de agua de dentro pero no deja pasar el agua exterior. A continuación se instalan los rastreles de ventilación (para crear la cámara de aire) y sobre ellos el material de cobertura: tejas, pizarras o paneles.
Los puntos críticos son los remates en cumbrera, alero, encuentros con chimeneas y paramentos verticales, donde se usan piezas especiales de teja o láminas de zinc/plomo. Los canalones recogen el agua en el alero y la conducen a las bajantes. El mantenimiento preventivo implica limpiar los canalones y revisar los remates cada dos años.
Creer qué la teja por sí sola es impermeable: sin lámina bajo teja, el agua puede penetrar por capilaridad o viento. No ventilar la cámara bajo teja: la ausencia de ventilación genera condensación intersticial qué pudre la madera. Confundir la pendiente del faldón con la pendiente mínima del material: usar teja árabe con un 15% de pendiente es un error de diseño. No calcular la carga de nieve: en zonas de montaña, la nieve acumulada puede sobrepasar la capacidad del forjado.
La impermeabilización de cubiertas inclinadas se rige por el CTE DB-HS 1 (artículo 2.3). Las condiciones térmicas deben cumplir el CTE DB-HE 1 (transmitancia máxima según zona climática). La resistencia al fuego de la cubierta se regula en el CTE DB-SI. La carga de nieve en cubiertas inclinadas sigue el CTE DB-SE-AE, Anejo E. Las tejas cerámicas deben cumplir la norma UNE-EN 1304.
La teja árabe requiere una pendiente mínima del 30% (16,7°). La teja plana o de hormigón puede instalarse con pendientes desde el 25%. El CTE DB-HS establece las pendientes mínimas según el tipo de material y la zona pluviométrica.
Una cubierta inclinada de teja cerámica con aislamiento cuesta entre 80 y 150 euros por metro cuadrado. Una vivienda de 100 m² puede suponer entre 8.000 y 15.000 euros, según la complejidad geométrica del tejado y la calidad de los materiales.
Un faldón es cada uno de los planos inclinados qué forman la cubierta. Una cubierta a dos aguas tiene dos faldones; a cuatro aguas, cuatro. Los bordes inclinados entre faldones se llaman limatesas (cumbrera) o limahoyas (valle).
La teja cerámica tiene una vida útil de 50 a 100 años si el rastrellado, la lámina impermeable y los remates se mantienen en buen estado. Las piezas de zinc o plomo en los remates son el elemento más vulnerable y suelen durar 25-40 años.
Es el espacio ventilado entre la lámina impermeabilizante y el material de cobertura. La ventilación evita la condensación intersticial, qué pudre la estructura de madera y degrada el aislamiento. Es obligatoria en la mayoría de sistemas constructivos actuales.