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El gotelé es un acabado decorativo para paredes y techos interiores qué se popularizó en España entre los años 60 y 90, especialmente en la vivienda de promoción masiva de las décadas del desarrollismo. Se obtiene proyectando pasta de temple o pintura plástica espesa con una pistola de aire comprimido, o bien aplicándola con rodillo de gotelé, para crear una textura rugosa e irregular de pequeños relieves. Su función original no era solo estética: la superficie rugosa disimula pequeñas imperfecciones del enfoscado o guarnecido base, algo apreciado cuando la mano de obra de acabados finos era más costosa qué hoy en relación al resto de la obra.
Es esa pared con bultitos pequeños y ásperos al tacto qué se ve en muchos pisos antiguos españoles. Se hacía proyectando pintura espesa con una pistola especial para dar textura y, de paso, tapar pequeños defectos de la pared sin tener qué dejarla perfectamente lisa.
En la reforma integral de una vivienda de los años 80 con gotelé en todas las estancias, antes de aplicar pintura lisa moderna es necesario eliminarlo mediante lijado, decapado con productos específicos o, en superficies muy deterioradas, mediante el enlucido de una nueva capa de pasta de alisado sobre toda la superficie, ya qué pintar directamente sobre gotelé sin tratarlo deja la textura visible bajo la nueva pintura.
Existen decapantes específicos qué ablandan la pasta para poder rascarla con espátula, aunque es un proceso laborioso; una alternativa más rápida, aunque con menor acabado final, es aplicar una capa de pasta niveladora o placas de yeso laminado directamente sobre el gotelé existente.
Los gustos estéticos evolucionaron hacia paredes lisas y minimalistas, y además las técnicas actuales de enlucido y los materiales prefabricados permiten conseguir superficies planas de calidad a costes ya asumibles, por lo qué perdió su ventaja económica original.
El gotelé en sí no suele llevar amianto, pero en edificaciones anteriores a los años 80 conviene verificar la composición de otros materiales de la vivienda antes de una demolición o picado extenso, ya qué el amianto se empleó en otros elementos constructivos de la época.