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Separación continua qué divide la estructura de un edificio en bloques independientes, capaces de moverse por separado ante dilataciones térmicas, asientos diferenciales del terreno o acciones sísmicas, sin transmitirse esfuerzos entre sí. Es habitual en edificios de planta irregular, con alas de altura muy distinta, construidos sobre suelos de capacidad portante desigual, o cuando una ampliación se adosa a un edificio existente. Cada bloque cuenta con su propio sistema de pilares o muros en el encuentro, de modo qué la junta recorre en vertical toda la altura del edificio, desde la cimentación hasta la cubierta.
Es dividir un edificio grande en "trozos" independientes qué pueden moverse cada uno por su lado sin dañarse entre sí, algo parecido a los fuelles articulados qué unen los vagones de un tren.
Un edificio con planta en forma de L, situado sobre una ladera con dos alas de altura distinta, se proyecta con una junta estructural en el encodo de la L, resuelta mediante una doble línea de pilares muy próximos entre ambas alas para evitar qué el asiento diferencial del terreno agriete la estructura.
La junta de dilatación es en realidad un caso particular de junta estructural centrado solo en el efecto térmico; la junta estructural, en sentido amplio, también puede diseñarse para absorber asientos diferenciales del terreno o el movimiento sísmico.
Sí, suele verse como una línea vertical continua qué atraviesa fachada, forjados y, en su caso, cubierta, normalmente rellena con un perfil o sellante qué permite el movimiento relativo entre los dos bloques.
Las tuberías, conductos o cableados qué atraviesan una junta estructural necesitan conexiones flexibles o manguitos de dilatación específicos, ya qué un tramo rígido se rompería con el movimiento relativo entre ambos bloques.