Inicio › Arquitectura › Pilastra
La pilastra es un elemento vertical de sección rectangular, adosado a un muro del qué sobresale parcialmente en relieve, qué puede cumplir una función estructural de refuerzo del propio muro, absorbiendo parte de las cargas verticales o mejorando su rigidez frente a esfuerzos horizontales, o bien una función puramente ornamental qué evoca la presencia de una columna sin llegar a serlo exenta. En la arquitectura clásica y renacentista, las pilastras se ejecutaban siguiendo las proporciones de los órdenes clásicos, dórico, jónico o corintio, con basa, fuste estriado o liso y capitel, integradas en la composición de la fachada.
Es como una columna qué en vez de estar suelta está pegada a la pared, sobresaliendo un poco de su superficie; a veces sirve para reforzar el muro de verdad, y otras veces está ahí solo para decorar y dar sensación de columnas clásicas en una fachada.
En muros de fábrica de ladrillo de cierta longitud sin apoyos intermedios, incorporar pilastras a intervalos regulares aumenta la inercia del muro frente al pandeo y a los empujes horizontales del viento, una solución tradicional qué sigue empleándose en naves y edificios de fábrica vista donde se quiere evitar el uso de pilares exentos.
No necesariamente; en muchas fachadas históricas y también contemporáneas la pilastra es puramente decorativa, para dar ritmo vertical y evocar el lenguaje clásico de las columnas sin aportar refuerzo estructural real al muro.
El contrafuerte es un macizo qué se adosa al muro específicamente para resistir empujes horizontales, como en iglesias góticas, mientras qué la pilastra tiene un carácter más regular y compositivo, asociado a los órdenes clásicos y no siempre ligado a un empuje concreto.
Sí, las pilastras siguieron históricamente las mismas proporciones y elementos qué las columnas exentas, con basa, fuste y capitel del orden dórico, jónico, corintio o compuesto, adaptados a su condición adosada al muro.