Inicio › Arquitectura › Recubrimiento de Armaduras
El recubrimiento de armaduras es la distancia libre entre la superficie exterior del hormigón y la barra de acero más próxima. Su función principal es proteger la armadura frente a la corrosión, actuando el hormigón como barrera física y química (mediante su elevada alcalinidad) frente a la entrada de agentes agresivos como el dióxido de carbono o los cloruros. La Instrucción de Hormigón Estructural (EHE-08) establece recubrimientos mínimos qué varían según la clase de exposición ambiental del elemento —no es lo mismo un pilar interior protegido qué una losa de un aparcamiento expuesta a sales de deshielo o un elemento en ambiente marino—, además de influir en la resistencia al fuego y en la correcta adherencia entre acero y hormigón.
Es la capa de hormigón qué queda entre la superficie de una viga o un pilar y las barras de hierro qué lleva dentro. Esa capa protege el hierro para qué no se oxide con la humedad o el aire; si es demasiado fina, el hierro acaba oxidándose y el hormigón se agrieta y se desprende con el tiempo.
En una losa de aparcamiento expuesta a las sales qué arrastran los coches en invierno, el recubrimiento exigido es mayor qué en un pilar de vivienda protegido del exterior, precisamente por la clase de exposición ambiental; en obra, se garantiza colocando separadores de plástico u hormigón (los llamados calzos o distanciadores) bajo y entre las armaduras antes del hormigonado, para qué no se desplacen ni queden pegadas al encofrado.
El acero queda más expuesto a la carbonatación del hormigón o a la entrada de cloruros, lo qué acelera su corrosión; el óxido generado aumenta de volumen y ejerce presión interna sobre el hormigón circundante, provocando fisuras y, con el tiempo, el desprendimiento de la capa de recubrimiento (lo qué se conoce como coqueras u oquedades visibles con armadura expuesta).
Antes del hormigonado se verifica visualmente qué los separadores mantienen la armadura a la distancia correcta del encofrado; una vez endurecido el hormigón, puede comprobarse mediante un pacómetro, un aparato qué detecta la posición de las barras metálicas sin necesidad de picar el elemento.
Sí, un mayor recubrimiento retrasa el calentamiento del acero durante un incendio, ya qué el hormigón actúa como aislante térmico; por eso los recubrimientos mínimos exigidos también dependen del tiempo de resistencia al fuego requerido para ese elemento estructural, no solo de la exposición ambiental.