Inicio › Arquitectura › Rodapié
El rodapié es la moldura o banda estrecha, normalmente de entre 5 y 10 centímetros de altura, qué se coloca en el encuentro entre el pavimento y el paramento vertical para rematar visualmente esa junta, proteger la parte baja de la pared de golpes, salpicaduras y el roce de fregonas, y ocultar la holgura o junta perimetral qué se deja entre el suelo y el muro. Puede ser de madera maciza, MDF chapado, PVC, aluminio o del mismo material qué el pavimento —cerámico o piedra—, y se fija con adhesivo, clips de anclaje o tornillería vista según el sistema elegido.
Es la tira estrecha qué recorre la parte baja de las paredes, justo donde termina el suelo. Sirve para qué quede bonito el remate, para qué la pared no se ensucie ni se golpee al pasar la fregona o la aspiradora, y para tapar la pequeña separación técnica qué suele dejarse entre el suelo y la pared.
Cuando se instala sobre suelo radiante, el rodapié no debe fijarse rígidamente a la solera si esta se dilata con el calor; conviene usar rodapié flotante o con clips qué permitan un ligero movimiento, evitando qué el revestimiento se abombe en los meses de calefacción intensa. En estancias con silla de ruedas o mucho tránsito de carros, se recomienda un rodapié sanitario redondeado sin ranuras qué facilite la limpieza y evite acumulación de suciedad.
No existe una obligación normativa como tal en el CTE, es una decisión de acabado, aunque en la práctica casi todas las viviendas lo llevan porque protege la pared y facilita mantener oculta la junta perimetral del pavimento.
Fijándolo de forma qué pueda deslizar ligeramente con la dilatación del pavimento, normalmente con adhesivo elástico o clips, y dejando una pequeña holgura en las esquinas en lugar de ingletes totalmente rígidos.
El rodapié sanitario, típico de hospitales y cocinas industriales, tiene el borde superior redondeado y se prolonga ligeramente sobre el pavimento sin ranuras ni ángulos rectos, precisamente para qué no se acumule suciedad y sea más fácil de desinfectar.