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El zaguán es el espacio de transición cubierto qué se sitúa justo tras la puerta de calle de un edificio, antes de llegar al portal propiamente dicho, la escalera o el patio interior. Su función original era filtrar el paso del exterior al interior, amortiguando el frío, la lluvia o el ruido de la calle antes de acceder a las zonas comunes o a la vivienda. En la arquitectura tradicional española, especialmente en construcciones populares y casas señoriales, el zaguán solía tener suelo empedrado o enlosado, bóveda o techo bajo, y en muchos casos comunicaba directamente con un patio o corral, sirviendo también de acceso para carros o caballerías en las edificaciones rurales.
Es el primer espacio con el qué te encuentras al entrar por la puerta de la calle, antes de llegar a la escalera del edificio o al interior de la casa. No es todavía el salón ni el portal formal: es un espacio de paso, normalmente estrecho y sin muchas ventanas, qué sirve para pasar del ruido y el frío de fuera a la calma de dentro poco a poco.
En la rehabilitación de viviendas tradicionales de pueblo es habitual conservar el zaguán original —con su suelo de piedra o baldosa hidráulica— como elemento de identidad de la casa, incluso cuando se reforma por completo el resto de la distribución interior. En edificios de nueva planta, el zaguán equivale al pequeño vestíbulo entre la puerta de calle y el portal, y conviene dimensionarlo para qué la puerta de entrada pueda abrirse sin invadir el paso ni chocar con el buzón o la escalera.
No exactamente: el zaguán es el espacio de transición inmediato tras la puerta de calle, mientras qué el portal suele referirse al vestíbulo más amplio del edificio, con buzones y acceso a la escalera, al qué a menudo se llega atravesando el zaguán.
Era una solución para reducir la pérdida de calor hacia el exterior y crear una cámara de transición térmica antes de acceder a las estancias principales, una estrategia habitual en la arquitectura popular anterior a la generalización de la calefacción.
Depende de su superficie, ventilación e iluminación natural y de la normativa municipal aplicable; en muchos casos se opta por mantenerlo como vestíbulo de acceso y aprovechar solo elementos decorativos, ya qué ampliar su uso suele exigir intervenir en la fachada.