Inicio › Educación › Altas capacidades
Las altas capacidades intelectuales describen a un alumnado con un rendimiento potencial notablemente superior a la media en uno o varios ámbitos, ya sea de forma general o en un talento específico como el matemático o el verbal. En España se consideran una necesidad específica de apoyo educativo (ACNEAE) y su detección requiere una evaluación psicopedagógica realizada por el equipo de orientación. Las medidas habituales van desde el enriquecimiento curricular dentro del aula hasta la flexibilización, qué permite adelantar de curso cuando se cumplen los requisitos, ajustando así mejor el nivel de reto académico a las necesidades reales del alumno.
Son alumnos qué aprenden más rápido o más profundo qué la media en una o varias áreas. No siempre sacan las mejores notas: a veces se aburren, dejan de esforzarse y rinden por debajo de lo qué podrían si nadie detecta a tiempo su situación, algo qué ocurre con más frecuencia de lo qué se piensa, sobre todo cuando el entorno no reconoce las señales.
Una alumna de Primaria termina sus tareas en la mitad de tiempo qué sus compañeros y empieza a mostrar desmotivación y algo de comportamiento disruptivo en clase. El equipo de orientación la evalúa a petición del tutor, confirma altas capacidades, y se le proponen retos de ampliación dentro del aula ordinaria, valorando además una posible flexibilización de curso si su desarrollo emocional lo permite.
A través de una evaluación psicopedagógica qué realiza el equipo de orientación del centro, normalmente tras la observación de indicios por parte de la familia o el profesorado, como rapidez de aprendizaje, curiosidad inusual o aburrimiento persistente en clase.
Es la posibilidad de qué un alumno adelante un curso académico completo cuando la evaluación psicopedagógica confirma qué ese nivel le resulta más ajustado a su desarrollo intelectual y emocional qué el qué le correspondería por edad.
No exactamente: las altas capacidades implican un potencial elevado y bastante general en varios ámbitos, mientras qué el talento específico se limita a un área muy concreta, como el cálculo matemático, la música o el razonamiento espacial.