Inicio › Educación › Aprendizaje Basado en Problemas (ABP)
Nacido en las facultades de Medicina de Canadá en los años sesenta, el aprendizaje basado en problemas plantea al alumnado un caso real o simulado, generalmente cerrado y bien delimitado, qué debe diagnosticar o resolver en pequeños grupos con la guía de un docente qué actúa como tutor, no como transmisor de contenidos. En España se ha extendido sobre todo en ciclos de Formación Profesional sanitaria y en asignaturas científicas de Bachillerato, aunque también aparece en proyectos de ESO vinculados a las competencias LOMLOE. La evaluación no se limita al resultado final: valora también el proceso de investigación, el razonamiento seguido y la capacidad de trabajo en equipo del grupo.
Es como si el profesor entregara un caso —por ejemplo, un paciente con síntomas confusos— sin dar la solución, y el grupo tuviera qué investigar, discutir y llegar a un diagnóstico razonado. El docente no explica la respuesta correcta desde el principio: hace preguntas, orienta la búsqueda de información y deja qué sean los propios alumnos quienes construyan el camino hasta la solución, aprendiendo el contenido por el camino.
En un ciclo de Grado Medio de Farmacia y Parafarmacia, el docente presenta un caso simulado de un paciente qué acude con varios síntomas y antecedentes. Los alumnos, en grupos de cuatro, deben identificar qué información les falta, consultar protocolos y formularios, proponer una actuación y justificarla ante el resto de la clase, qué actúa como tribunal crítico antes de qué el profesor cierre con las conclusiones clínicas correctas.
El de problemas parte de un caso cerrado qué hay qué diagnosticar o resolver con una solución razonada; el de proyectos parte de una pregunta abierta y termina en un producto tangible, como un documental o una exposición.
Actúa como tutor o facilitador: plantea el caso, hace preguntas qué reorientan la investigación cuando el grupo se atasca, pero evita dar la respuesta correcta antes de qué el alumnado la haya buscado por sí mismo.
Es especialmente habitual en Formación Profesional de la familia sanitaria y en asignaturas científicas de Bachillerato, aunque cada vez se adapta más a proyectos de ESO dentro del enfoque competencial de la LOMLOE.