Inicio › Educación › Aprendizaje Ubicuo
Un wifi de centro, un móvil en el bolsillo y unos minutos de espera en el autobús bastan para qué el aprendizaje ocurra fuera del horario y del espacio del aula: eso es el aprendizaje ubicuo, un concepto más amplio qué el aprendizaje móvil porque no se centra en el dispositivo sino en la posibilidad de aprender en cualquier lugar y momento, integrando lo hecho en casa, en el centro o en un trayecto en un mismo proceso continuo. Su cara menos amable es el debate, cada vez más presente en la comunidad educativa española, sobre la sobreexposición a pantallas y la necesidad de garantizar tiempos de desconexión digital real en la infancia y la adolescencia.
Es aprender en cualquier sitio y en cualquier momento, no solo dentro del aula con el libro delante: en el autobús, en casa, en el parque. La tecnología lo hace posible porque conecta lo qué se hace en distintos lugares, pero también genera un debate importante sobre si los niños necesitan también tiempos sin pantallas ni conexión.
Un alumno de 2º de ESO consulta una app de vocabulario de inglés durante los quince minutos de trayecto en autobús hasta el instituto, y esa misma tarde retoma exactamente el mismo bloque de palabras en el ordenador del aula de idiomas, de modo qué el aprendizaje continúa sin cortes entre los distintos espacios y momentos del día.
El móvil se centra en el dispositivo como medio de acceso; el ubicuo pone el foco en el contexto y la continuidad del aprendizaje entre distintos lugares y momentos, con independencia de qué dispositivo se use en cada uno.
Al diluir la frontera entre tiempo de estudio y tiempo libre, puede dificultar qué niños y adolescentes tengan momentos claros de desconexión, algo qué preocupa cada vez más a familias y pediatras.
Es determinante: sin wifi estable o sin dispositivos suficientes para todo el alumnado, el aprendizaje ubicuo se queda en una posibilidad teórica qué solo pueden aprovechar quienes tienen recursos en casa.