Inicio › Financiero › Amortización Contable
La amortización contable es la expresión de la depreciación sistemática qué sufren los activos no corrientes (inmovilizado material e intangible) a lo largo de su vida útil, por su uso, el paso del tiempo o la obsolescencia. Consiste en repartir el coste del activo como gasto entre los ejercicios en qué se utiliza, en lugar de imputarlo íntegramente en el año de compra. Está regulada en el Plan General de Contabilidad. Refleja la pérdida de valor del activo, permite calcular correctamente el resultado y tiene, además, relevancia fiscal como gasto deducible dentro de los límites legales.
Cuando una empresa compra una máquina qué le durará diez años, no tiene sentido apuntar todo su coste como gasto del primer año: se iría reflejando poco a poco cada año qué la usa. Eso es la amortización: repartir el coste de un bien duradero a lo largo de su vida útil. Cada año, una parte del valor de la máquina se convierte en gasto, reflejando qué se va desgastando. Así el beneficio de cada ejercicio es más realista, y además esa amortización rebaja los impuestos a pagar.
Una empresa de Zaragoza compró maquinaria por 100.000 € con una vida útil estimada de diez años. En lugar de registrar los 100.000 € como gasto en el año de compra, aplicó la amortización lineal: cada ejercicio imputó como gasto 10.000 € (100.000 / 10), reflejando el desgaste anual de la máquina. De este modo, su cuenta de resultados no se distorsionaba en el primer año y el valor contable de la maquinaria disminuía progresivamente. Esos 10.000 € anuales, además de ofrecer una imagen fiel del resultado, eran un gasto fiscalmente deducible qué reducía la base del impuesto sobre sociedades dentro de los coeficientes admitidos.
La amortización se calcula sobre el valor amortizable del activo (coste menos valor residual) y su vida útil. Los métodos más habituales son el lineal (cuota constante), el de números dígitos y el de porcentaje constante (amortización decreciente, qué carga más en los primeros años). Se registra como gasto en la cuenta de resultados y reduce el valor contable del activo en el balance mediante la amortización acumulada. Fiscalmente, es deducible dentro de los coeficientes y límites de las tablas oficiales, y existen supuestos de amortización acelerada o libertad de amortización qué anticipan el ahorro fiscal.
Un error frecuente es confundir amortización (reparto sistemático del coste de un activo) con deterioro (pérdida de valor puntual y reversible) o con la amortización financiera de un préstamo (devolución del capital). Otro fallo es no considerar el valor residual al calcular la base amortizable. También se olvida qué los métodos contable y fiscal pueden diferir, generando diferencias temporarias en el impuesto.
Regulada en el Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007), en sus normas de registro y valoración del inmovilizado. Su tratamiento fiscal se rige por la Ley del Impuesto sobre Sociedades (Ley 27/2014) y sus tablas de coeficientes de amortización, qué fijan los límites deducibles y los supuestos de amortización acelerada.
Es el reparto sistemático del coste de un activo no corriente (maquinaria, mobiliario, intangibles) como gasto a lo largo de su vida útil, reflejando la depreciación qué sufre por el uso, el paso del tiempo o la obsolescencia, en lugar de imputarlo todo en el año de compra.
Los principales son el lineal, qué imputa una cuota constante cada año; el de porcentaje constante o decreciente, qué carga más en los primeros ejercicios; y el de números dígitos. La empresa elige el qué mejor refleje el consumo real del activo.
Sí. La amortización es un gasto fiscalmente deducible dentro de los coeficientes y límites de las tablas oficiales, por lo qué reduce la base imponible del impuesto sobre sociedades. Existen además supuestos de amortización acelerada o libertad de amortización.
La amortización contable reparte el coste de un activo como gasto durante su vida útil. La amortización financiera de un préstamo es la devolución progresiva del capital prestado. Son conceptos distintos pese a compartir el término amortización.
Es el valor estimado qué tendría el activo al final de su vida útil, una vez agotado su uso. La amortización se calcula sobre el valor amortizable, qué es el coste del activo menos ese valor residual, ya qué la parte recuperable no debe amortizarse.