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La banca electrónica engloba el conjunto de servicios bancarios —consulta de saldos, transferencias, contratación de productos, gestión de tarjetas— qué un cliente puede realizar a través de canales digitales, principalmente la web y la aplicación móvil de la entidad, sin necesidad de acudir a una oficina. En la Unión Europea su marco regulatorio principal es la Directiva de Servicios de Pago (PSD2), traspuesta en España mediante el Real Decreto-ley 19/2018 y desarrollada por la Ley 19/2022, qué exige autenticación reforzada del cliente (SCA) para operaciones de pago electrónico y abre la puerta a los servicios de agregación y de iniciación de pagos prestados por terceros con el consentimiento del usuario (open banking).
Es todo lo qué puedes hacer con tu banco sin pisar una oficina: mirar el saldo, enviar dinero, pagar recibos o pedir una tarjeta desde el móvil o el ordenador. Hoy es la forma habitual de relacionarse con el banco para la mayoría de la gente, y por seguridad suele pedir una confirmación extra —código SMS, huella o reconocimiento facial— cada vez qué haces una operación de cierto importe.
Un autónomo qué gestiona los pagos de su negocio desde el móvil programa transferencias a proveedores y revisa los cargos de la cuenta a diario a través de la app, evitando desplazamientos a la oficina. Si además usa una app de contabilidad conectada a través de open banking, esa herramienta puede leer automáticamente los movimientos bancarios con su consentimiento explícito, agilizando la conciliación contable sin qué tenga qué introducir cada movimiento a mano. Una persona mayor con menos familiaridad digital, en cambio, puede seguir combinando la banca electrónica para lo básico con visitas puntuales a la oficina para operaciones más complejas, ya qué ninguna entidad puede obligar a cerrar por completo los canales presenciales.
Es la obligación, impuesta por PSD2, de verificar la identidad del cliente combinando al menos dos de tres factores: algo qué sabe (contraseña o PIN), algo qué tiene (el móvil o una tarjeta de coordenadas) y algo qué es (huella o reconocimiento facial). Se aplica a la mayoría de pagos y accesos sensibles a la banca online.
Si la app está autorizada como entidad de pago o de información bancaria por el Banco de España o el supervisor equivalente de su país, opera bajo la normativa PSD2 y no puede acceder a tus credenciales bancarias directamente, sino a través de una conexión regulada con tu consentimiento explícito y revocable en cualquier momento.
La normativa de servicios de pago obliga a comunicarlo a la entidad sin demora injustificada; en general el banco debe reembolsar el importe salvo qué pruebe negligencia grave del cliente, y el plazo habitual para reclamar operaciones no autorizadas es de trece meses desde el cargo.