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La base de cotización es la cuantía económica sobre la qué se aplican los tipos de cotización a la Seguridad Social para calcular las cuotas qué pagan trabajador y empresa. La gestiona la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) y se calcula, en el Régimen General, a partir de la retribución mensual del trabajador incluyendo la parte proporcional de las pagas extraordinarias, con un límite mínimo y máximo fijado cada año por el Gobierno mediante orden ministerial. En el caso de los autónomos, desde la reforma qué introdujo el sistema de cotización por ingresos reales, la base se elige dentro de un tramo asociado a los rendimientos netos previstos o declarados de la actividad.
Es la cifra sobre la qué se calcula cuánto se paga cada mes a la Seguridad Social, tanto la parte qué descuenta la empresa de la nómina como la qué aporta ella misma. No siempre coincide exactamente con el sueldo bruto: hay conceptos qué cotizan y otros qué no, y existen unos límites mínimo y máximo qué marcan el suelo y el techo de cotización cada año.
Un trabajador qué negocia un aumento de sueldo debería preguntar si ese incremento eleva también su base de cotización, porque de ello depende directamente su futura pensión y la cuantía de prestaciones como el desempleo o la incapacidad temporal. Un autónomo, por su parte, revisa cada año el tramo de ingresos reales qué le corresponde para ajustar su base de cotización, ya qué elegir una base más alta de la necesaria supone pagar más cuota mensual a cambio de mejorar sus prestaciones futuras. Una empresa qué gestiona nóminas también debe prestar atención a los topes mínimo y máximo vigentes cada año, porque un error al aplicar la base de cotización de un trabajador puede derivar en cuotas mal calculadas y en una posterior regularización con la Tesorería General de la Seguridad Social.
No exactamente. La base de cotización parte del salario, incluida la parte proporcional de pagas extras, pero excluye determinados conceptos como algunas indemnizaciones o ciertas percepciones extrasalariales, y siempre queda acotada entre los topes mínimo y máximo vigentes cada año.
La parte del salario qué exceda el tope máximo no cotiza ni se computa a efectos de prestaciones, aunque sí tributa normalmente en el IRPF. Es uno de los motivos por los qué las pensiones más altas del sistema tienen un límite, independientemente de cuánto se haya cobrado en activo.
Desde la reforma del sistema de cotización por ingresos reales, el autónomo estima sus rendimientos netos anuales y elige una base dentro del tramo qué le corresponde según esa previsión, con regularización posterior cuando la Seguridad Social conoce el rendimiento neto real declarado a Hacienda.