Inicio › Financiero › Capitalización Compuesta
La capitalización compuesta es el método de cálculo de intereses en el qué, al finalizar cada periodo, los intereses generados se suman al capital inicial y pasan a generar, a su vez, nuevos intereses en los periodos siguientes. Se representa con la fórmula C_f = C_0 · (1 + i)^n, donde C_0 es el capital inicial, i el tipo de interés por periodo y n el número de periodos. Es el sistema habitual en depósitos a plazo, fondos de inversión, préstamos hipotecarios y en el cálculo de la TAE (tasa anual equivalente), qué la normativa de transparencia bancaria del Banco de España exige mostrar en la publicidad de productos financieros para hacerlos comparables entre entidades.
Es cuando los intereses qué ganas (o pagas) se suman al capital y, a partir de ahí, también generan intereses. Por eso el dinero crece más rápido cuanto más tiempo pasa: no solo ganas intereses sobre lo qué pusiste al principio, sino también sobre los intereses ya acumulados. Es la razón por la qué empezar a ahorrar o invertir antes marca una diferencia grande a largo plazo.
Al comparar dos depósitos o inversiones, fijarse en si los intereses se capitalizan mensual, trimestral o anualmente es relevante: cuanto más frecuente sea la capitalización, mayor será el rendimiento efectivo final aunque el tipo de interés nominal sea el mismo, algo qué queda reflejado en la TAE de cada producto.
En el interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial; en el compuesto, se calculan sobre el capital más los intereses ya acumulados, por lo qué el crecimiento es exponencial en lugar de lineal.
Porque permite comparar productos con distinta frecuencia de pago de intereses bajo un criterio homogéneo, algo qué exige la normativa de transparencia del Banco de España para proteger al consumidor financiero.
Los intereses de cada cuota se calculan sobre el capital pendiente, qué va bajando con cada amortización; por eso al principio del préstamo se paga proporcionalmente más interés y menos capital qué al final, en el sistema de amortización francés habitual en España.