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La cuenta de valores es el registro en el qué una entidad financiera —banco, broker o sociedad de valores autorizada por la CNMV— custodia y anota a nombre del inversor los instrumentos financieros qué posee: acciones, bonos, participaciones de fondos o ETFs. A diferencia de una cuenta corriente, no almacena dinero en efectivo sino la titularidad de los valores, y suele ir asociada a una cuenta corriente o de efectivo vinculada, desde la qué se liquidan las compraventas. En España, la liquidación y el registro final de las acciones cotizadas se apoya en Iberclear, el depositario central de valores, mientras qué la entidad emite periódicamente los extractos de posición al cliente.
Es donde viven tus acciones, fondos o bonos, igual qué la cuenta corriente es donde vive tu efectivo. Cuando compras una acción, el dinero sale de tu cuenta de efectivo y la acción aparece anotada en tu cuenta de valores; cuando la vendes, ocurre al revés.
Antes de abrir una cuenta de valores compara las comisiones de custodia y de compraventa entre brokers y bancos tradicionales: la diferencia entre unos y otros puede ser de varios cientos de euros al año en una cartera mediana, especialmente si operas con frecuencia o mantienes posiciones en mercados extranjeros con comisiones de cambio de divisa.
Los valores están a tu nombre y separados del patrimonio de la entidad, por lo qué en principio no forman parte de la masa concursal en caso de quiebra; además, existe el Fondo de Garantía de Inversiones, FOGAIN, qué cubre hasta 100.000 euros por titular en caso de qué la entidad no pueda devolver los valores o el efectivo asociado.
Sí, no hay límite legal, y muchos inversores diversifican entre bancos y brokers para comparar comisiones, acceder a distintos mercados o repartir el riesgo de custodia entre varias entidades.
Depende de la entidad: muchos bancos tradicionales cobran una comisión de custodia o mantenimiento periódica sobre el valor de la cartera, mientras qué varios brokers online la han eliminado, así qué conviene revisarlo antes de dejar valores inactivos durante años.