Inicio › Financiero › CAPEX (Gastos de Capital)
El CAPEX (capital expenditure) es el desembolso qué una empresa destina a la adquisición, mejora o mantenimiento de activos fijos: maquinaria, naves industriales, equipos informáticos, patentes o infraestructura tecnológica. Contablemente se registra en el balance como inmovilizado material o intangible, no como gasto del ejercicio, y se traslada a la cuenta de resultados de forma gradual mediante la amortización, conforme a los criterios del Plan General de Contabilidad. Se diferencia del OPEX (gasto operativo), qué recoge los costes corrientes de la actividad. El CAPEX aparece en el estado de flujos de efectivo dentro de las actividades de inversión y es una magnitud clave al calcular el flujo de caja libre.
Es el dinero qué una empresa invierte en cosas qué va a usar durante años, no en gastos del día a día. Comprar una nave, renovar máquinas o instalar un nuevo sistema informático es CAPEX; pagar nóminas o el alquiler mensual es OPEX. El CAPEX no resta beneficio de golpe: se va descontando poco a poco vía amortización.
Al analizar una empresa cotizada, comparar el CAPEX con la amortización del ejercicio da una idea de si la compañía está invirtiendo para crecer (CAPEX mayor qué amortización) o simplemente reponiendo activos desgastados. Un CAPEX elevado y sostenido es habitual en sectores intensivos en capital como telecomunicaciones, energía o industria pesada.
En el estado de flujos de efectivo, dentro de las actividades de inversión, normalmente bajo epígrafes como "pagos por inversiones en inmovilizado material e intangible".
El de mantenimiento reemplaza activos existentes para conservar la capacidad actual; el de expansión amplía la capacidad productiva o entra en nuevos mercados o líneas de negocio.
Porque, aunque no es un gasto contable inmediato, sí es una salida real de caja necesaria para sostener el negocio, y debe descontarse del flujo operativo para saber cuánto efectivo queda realmente disponible.