Inicio › Financiero › el valor razonable
El valor razonable (fair value) es el importe por el que puede ser intercambiado un activo o liquidado un pasivo, entre partes interesadas y debidamente informadas que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua. Se determina con referencia a un valor de mercado fiable y, en su defecto, mediante modelos y técnicas de valoración generalmente aceptadas.
Es lo que valdría un bien si lo vendieras hoy en el mercado, con comprador y vendedor bien informados y sin presiones. En vez de quedarte con lo que costó, actualizas su valor al precio que tendría ahora mismo.
En el Plan General de Contabilidad, el valor razonable se aplica principalmente a determinados instrumentos financieros (como activos financieros mantenidos para negociar o derivados). Para la mayoría del inmovilizado y las existencias sigue rigiendo el coste histórico. En las normas internacionales (NIIF) su uso está más extendido.
Una cartera de acciones cotizadas mantenida para negociar se valora a valor razonable: si cotizan a 15.000 € al cierre, se registran por ese importe aunque se compraran por 10.000 €, reconociendo la variación en resultados o en patrimonio según su clasificación.
Cuando hay mercado activo, el valor razonable es el precio cotizado. Sin él, se usan modelos (descuento de flujos, comparables). Su gran ventaja es la relevancia; su inconveniente, la volatilidad y la subjetividad de los modelos cuando no hay cotización clara.
El error más común es aplicarlo a elementos que el PGC valora a coste. Otro es usar modelos poco fiables como si fueran precios de mercado. También se confunde valor razonable con valor de liquidación forzosa, que suele ser inferior por la premura de la venta.
El valor razonable se define en el marco conceptual del Plan General de Contabilidad y tiene un uso más amplio en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).
El importe al que se intercambiaría un activo entre partes informadas e independientes.
El razonable actualiza al precio de mercado; el histórico se queda en el de compra.
Sobre todo a ciertos instrumentos financieros como los mantenidos para negociar y los derivados.
Mediante modelos de valoración como el descuento de flujos o los comparables.
No: el de liquidación forzosa suele ser menor por venderse con urgencia.