Inicio › Financiero › el pasivo corriente
El pasivo corriente, o pasivo circulante, está formado por las obligaciones de pago de la empresa cuyo vencimiento se producirá en el corto plazo: dentro del ciclo normal de explotación o, en todo caso, en un plazo no superior a doce meses desde la fecha del balance. Incluye deudas con proveedores, acreedores comerciales, deudas a corto plazo con entidades de crédito, la parte a corto plazo de la deuda a largo, obligaciones fiscales y con la Seguridad Social.
Son todas las deudas que la empresa tiene que pagar pronto, en menos de un año: lo que debe a proveedores, los préstamos que vencen este año, los impuestos y las cotizaciones pendientes. Se compara con lo que la empresa puede convertir en dinero a corto plazo para ver si tiene liquidez suficiente para afrontar esos pagos.
Se integra por: deudas con proveedores y acreedores comerciales; deudas a corto plazo con bancos (préstamos, pólizas de crédito); la porción a corto plazo de las deudas a largo plazo; provisiones a corto plazo; acreedores por servicios; y las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social. Es la contrapartida a corto plazo del pasivo no corriente (deudas a largo plazo).
El balance de una empresa muestra: proveedores 120.000 €, préstamo bancario a corto plazo 50.000 €, la cuota del próximo año de un préstamo a largo 30.000 €, e impuestos y Seguridad Social pendientes 25.000 €. Su pasivo corriente asciende a 225.000 €. Si su activo corriente es de 300.000 €, su fondo de maniobra es positivo (300.000 − 225.000 = 75.000 €).
El pasivo corriente es esencial en el análisis de liquidez: se compara con el activo corriente para calcular el fondo de maniobra y los ratios de liquidez (general, ácida, de tesorería). Un pasivo corriente que supere de forma persistente al activo corriente señala riesgo de tensiones de tesorería o de insolvencia a corto plazo, salvo en modelos de negocio con financiación estructural de proveedores.
El error más común es no reclasificar como corriente la parte de la deuda a largo que vence en los próximos doce meses. Otro es confundir pasivo corriente (deudas) con activo corriente (bienes y derechos a corto plazo). También se ignora el pasivo corriente al analizar solo la deuda financiera, olvidando la deuda comercial y fiscal.
El pasivo corriente es una masa patrimonial del balance regulada por el Plan General de Contabilidad, fundamental en el análisis de la liquidez y la estructura financiera.
Las deudas y obligaciones de la empresa que vencen en el corto plazo: dentro del ciclo de explotación o en menos de un año.
Proveedores, deudas bancarias a corto plazo, la parte a corto de la deuda a largo, y obligaciones fiscales y con la Seguridad Social.
Para evaluar la liquidez: se compara con el activo corriente en el fondo de maniobra y los ratios de liquidez.
El corriente vence a corto plazo (menos de un año); el no corriente es deuda a largo plazo.
Puede indicar tensiones de tesorería o riesgo de insolvencia a corto plazo, salvo en negocios con financiación estructural de proveedores.