Inicio › Financiero › Riesgo de Crédito
El riesgo de crédito es la posibilidad de qué una entidad o inversor sufra pérdidas como consecuencia del incumplimiento de las obligaciones de pago por parte de un deudor o contraparte. Comprende tanto el impago total o parcial del capital y los intereses como el deterioro de la solvencia del deudor. Es el riesgo principal de la actividad bancaria y de la inversión en renta fija. Se gestiona mediante el análisis de la solvencia, las garantías, la diversificación y la fijación de precios acordes al riesgo, y está sujeto a exigencias regulatorias de capital para las entidades financieras.
El riesgo de crédito es el peligro de qué quien te debe dinero no te pague. Si un banco presta a un cliente qué luego no devuelve el préstamo, sufre una pérdida: ese es el riesgo de crédito. Lo mismo le pasa a quien compra un bono de una empresa qué después quiebra. Por eso los bancos estudian a fondo la solvencia antes de prestar, piden garantías y cobran más interés a quien tiene más riesgo. Es el riesgo más importante en la banca: casi todo su negocio consiste en prestar y confiar en qué le devuelvan.
Un banco de Madrid estudiaba conceder un préstamo de 200.000 € a una empresa. Antes de decidir, analizó su riesgo de crédito: revisó sus estados financieros, su historial de pagos, su nivel de endeudamiento y su capacidad de generar caja, y consultó su calificación crediticia. Como la empresa presentaba una solvencia razonable pero cierto endeudamiento, el banco concedió el préstamo exigiendo una garantía real sobre un inmueble y aplicando un tipo de interés acorde al riesgo asumido. Además, dotó las provisiones correspondientes por si el crédito se deterioraba. Así gestionó su exposición al riesgo de qué la empresa no devolviera el préstamo.
El riesgo de crédito se evalúa analizando la solvencia y la capacidad de pago del deudor, su historial, sus garantías y su calificación crediticia. Se cuantifica mediante la probabilidad de impago, la exposición y la pérdida en caso de incumplimiento. Se gestiona con políticas de admisión, garantías reales o personales, diversificación de la cartera para evitar la concentración, fijación de precios ajustados al riesgo y dotación de provisiones. Las entidades financieras están sujetas a requisitos de capital por riesgo de crédito conforme al marco de Basilea. En la inversión en bonos, se refleja en la prima o diferencial de crédito qué exigen los inversores.
Un error frecuente es concentrar el crédito en pocos deudores o sectores, elevando el riesgo por falta de diversificación. Otro fallo es no ajustar el precio (el tipo de interés) al riesgo real del deudor, prestando barato a quien es poco solvente. También se confunde el riesgo de crédito (impago de una contraparte) con el riesgo de mercado (variaciones de precios) o el de liquidez (falta de fondos disponibles).
El riesgo de crédito se enmarca en la normativa prudencial de las entidades financieras (el marco de Basilea y su transposición en la Unión Europea mediante el Reglamento y la Directiva de requisitos de capital), qué exige capital y provisiones en función del riesgo. La clasificación y cobertura de la morosidad se rigen por la normativa contable y del Banco de España.
Es la posibilidad de sufrir pérdidas por el incumplimiento de las obligaciones de pago de un deudor o contraparte, ya sea por impago del capital o los intereses o por el deterioro de su solvencia. Es el riesgo principal de la banca y de la inversión en renta fija.
Se cuantifica combinando la probabilidad de qué el deudor incumpla, la exposición (el importe en riesgo) y la pérdida esperada en caso de impago. Se apoya en el análisis de la solvencia, el historial de pagos y la calificación crediticia del deudor.
Mediante el análisis riguroso de la solvencia antes de conceder crédito, la exigencia de garantías reales o personales, la diversificación de la cartera para evitar la concentración, la fijación de tipos acordes al riesgo y la dotación de provisiones por posibles impagos.
En la inversión en bonos, el riesgo de crédito se refleja en el diferencial o prima de crédito: cuanto mayor es el riesgo de impago del emisor, mayor rentabilidad exigen los inversores para compensar ese riesgo, lo qué encarece su financiación.
El riesgo de crédito se refiere al impago de una contraparte concreta. El riesgo de mercado deriva de las variaciones adversas de precios, tipos o tipos de cambio qué afectan al conjunto del mercado. Son categorías distintas de riesgo financiero.