Inicio › Financiero › el tipo de interés variable
El tipo de interés variable es aquel que se actualiza en cada periodo de revisión aplicando la suma de un índice de referencia (habitualmente el euríbor) más un diferencial fijo pactado. A diferencia del fijo, el coste de la financiación fluctúa con el mercado, de modo que el cliente asume el riesgo de que los tipos suban o se beneficia si bajan.
Es un interés que cambia cada cierto tiempo. Se calcula sumando un índice del mercado (como el euríbor) más un porcentaje fijo que te pone el banco. Si el euríbor sube, tu cuota sube; si baja, tu cuota baja. La cuota se revisa normalmente cada 6 o 12 meses.
Se compone del índice de referencia (euríbor a 12 meses es el más común en hipotecas españolas) y del diferencial (el margen fijo de la entidad, por ejemplo euríbor + 0,90%). En cada revisión se toma el valor vigente del índice y se le suma el diferencial pactado.
Una hipoteca a euríbor + 1%. Si en la revisión el euríbor está al 3%, el tipo aplicable es 4% y la cuota sube. Si en la siguiente revisión el euríbor baja al 2%, el tipo pasa a 3% y la cuota se reduce. El diferencial del 1% permanece constante.
El variable suele ofrecer un coste inicial menor que el fijo cuando los tipos están bajos, pero expone a subidas futuras. Las revisiones periódicas recalculan la cuota. La normativa de crédito inmobiliario exige informar del riesgo de variación y ofrecer simulaciones de escenarios de subida.
El error más común es contratar variable pensando solo en la cuota inicial baja, sin prever subidas del índice. Otro es no entender que el diferencial no cambia pero el índice sí. También se confunde el euríbor diario con el euríbor que se aplica en la revisión.
El tipo variable se enmarca en la normativa de crédito inmobiliario, que regula la transparencia sobre índices de referencia y el riesgo de variación de la cuota.
El interés que se revisa periódicamente sumando un diferencial a un índice como el euríbor.
De un índice de referencia (euríbor) más un diferencial fijo pactado.
Habitualmente cada 6 o 12 meses, según lo pactado.
Que el índice suba y encarezca la cuota; a cambio, se beneficia si baja.
No: el diferencial es fijo; lo que varía es el índice de referencia.