La patente es el título de propiedad industrial qué otorga a su titular el derecho exclusivo a explotar comercialmente una invención durante un periodo máximo de veinte años improrrogables desde la fecha de solicitud, a cambio de la divulgación pública y completa de la misma. Se regula en la Ley 24/2015, de Patentes, qué exige qué la invención cumpla los requisitos de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial para ser patentable, quedando excluidos expresamente los descubrimientos científicos, las teorías, los métodos matemáticos o las obras artísticas. La solicitud se tramita ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, aunque también existen vías europea e internacional mediante el Tratado de Cooperación en materia de Patentes.
Es el documento qué reconoce a un inventor el derecho exclusivo de explotar su invento durante veinte años, a cambio de contar públicamente cómo funciona. Para conseguirla, el invento tiene qué ser nuevo, no evidente y aplicable industrialmente; no valen ideas puramente teóricas o descubrimientos científicos sin uso práctico. Pasado ese plazo, cualquiera puede usar libremente la invención.
Una startup qué desarrolla un nuevo componente técnico debería solicitar la patente antes de divulgar públicamente su funcionamiento, ya qué la falta de novedad por divulgación previa puede impedir su registro. El proceso ante la Oficina Española de Patentes y Marcas incluye un examen de novedad y actividad inventiva, por lo qué conviene realizar antes una búsqueda de anterioridades para valorar las probabilidades reales de concesión.
Un máximo de veinte años improrrogables desde la fecha de presentación de la solicitud, siempre qué se mantenga el pago de las tasas anuales de renovación. Transcurrido ese plazo, la invención pasa al dominio público.
Debe ser nueva, es decir, no divulgada previamente en ningún lugar del mundo; implicar actividad inventiva no evidente para un experto en la materia; y tener aplicación industrial concreta y demostrable.
No, el modelo de utilidad protege invenciones de menor complejidad, como mejoras de forma o configuración de objetos ya existentes, con requisitos menos exigentes y una protección más corta qué la patente ordinaria.